jueves, 15 de enero de 2026

Hablar de la muerte con niños: educar también es acompañar en la pérdida


 A nuestro gatito Deri…
Durante catorce años fue parte de nuestra familia. Nos regaló compañía, ternura y una forma silenciosa de querernos. Este artículo nace también del dolor por su pérdida y del amor que dimos y recibimos junto a él.

Hablar de la muerte a los niños en la escuela —y en casa— no es fácil. A menudo la evitamos pensando que “ya llegará el momento”, que “son demasiado pequeños” o que “no es un tema adecuado”. Sin embargo, la muerte forma parte de la vida, y los niños, antes o después, se encuentran con ella, a veces demasiado bruscamente: la pérdida de un abuelo, de una mascota, de personas cuyo fallecimiento o enfermedad grave conocen a través de noticias que les llegan…

En el colegio, en las sesiones de “Medidas de Atención Educativa” o en cualquier otro momento que veamos conveniente, tenemos una oportunidad privilegiada para acompañar, poner palabras, normalizar emociones y ofrecer seguridad a los niños, ante un tema que puede llegar a ser traumático para ellos si les viene de repente, sin avisar, por el tabú que nos autoimponemos a la hora de abordarlo.

Este artículo pretende ser un recurso práctico y reflexivo para docentes y familias que quieran abordar este tema con niños de segundo y tercer ciclo de Educación Primaria, desde el respeto, la calma y la verdad.

Un punto de partida: la vida también se acaba

Siempre suele haber una "espoleta" o motivo para emprender algo, y en este caso ha sido una reciente situación personal la que me ha motivado a preparar ahora este artículo... Durante estas pasadas Navidades, en mi familia hemos vivido de cerca la fragilidad de la vida. Mi suegra, Victoria, con 95 años, ha pasado por momentos críticos en el hospital, y aunque con una fortaleza asombrosa se ha ido recuperando poco a poco, somos conscientes de que la cercanía del final es evidente.

Casi al mismo tiempo, hemos tenido que despedirnos de nuestro querido gatito, que llevaba con nosotros catorce años. Para nosotros, no era “solo una mascota”, sino un miembro más de la familia. Los que tenéis mascotas o habéis sufrido su pérdida, sabéis de qué estoy hablando… La enfermedad de nuestro Deri, su ingreso veterinario y la despedida final cuando falleció, han supuesto un golpe emocional muy fuerte, que sabemos que nos va a costar superar.

Es cierto que no todas las pérdidas son iguales, pero todas duelen, y todas generan preguntas en los niños.

¿Por qué hablar de la muerte con niños?

Principalmente, porque evitar el tema no les protege. Al contrario:

  • Los niños perciben el dolor, aunque no se les explique.
  • Si no encuentran respuestas, las inventan, y a menudo son más angustiantes.

-     Hablar de la muerte no provoca necesariamente tristeza, sino que ayuda a entenderla.

Educar sobre la muerte no es dramatizarla, sino integrarla como parte del ciclo vital, con un lenguaje adaptado a la edad de los niños.

Cómo suelen entender la muerte los niños de Educación Primaria

Entre los 7 y los 12 años, los niños comienzan a comprender:

  •     Que la muerte es irreversible.
  •     Que es universal (le ocurre a todos los seres vivos).
  •     Que tiene causas naturales (enfermedad, vejez).

Sin embargo, su mundo emocional aún está en construcción. Por eso pueden alternar momentos de tristeza con juego, risas o aparente indiferencia. Esto no significa que no les importe, sino que su forma de procesar el dolor es diferente a la de los adultos.

Claves para trabajar la muerte en el aula o en casa

1. Decir la verdad, con palabras sencillas

Evitar eufemismos como “se fue”, “se quedó dormido” o “nos dejó”, que pueden generar miedo o confusión. Mejor utilizar frases más honestas y didácticas como:

“Su cuerpo estaba muy enfermo y dejó de funcionar”.

2. Validar todas las emociones

No hay emociones correctas o incorrectas:

  •      Tristeza
  •      Rabia
  •      Miedo
  •      Silencio
Todas se pueden dar en estas situaciones, incluso de forma simultánea, y hay que comprenderlas para apoyar a quienes las sienten, sean adultos o niños.

Frases que pueden resultar útiles:

  • Es normal sentirse así”.
  • Cada persona vive la tristeza a su manera”.

3. No forzar, pero sí ofrecer espacios

Algunos niños querrán hablar, otros dibujar, otros no decir nada. Todas estas alternativas están bien y pueden ser las más adecuadas para ellos en ese momento, porque “no hay dos niños iguales”.

4. Transmitir seguridad

Especialmente cuando la pérdida afecta a alguien cercano:

  •     Explicar que la mayoría de las personas no se mueren de repente.
  •     Diferenciar enfermedad grave de pequeños malestares cotidianos.

La pérdida de una mascota: un duelo real

A veces se minimiza: “era solo un animal”. Para un niño, no lo es, como tampoco lo es para nosotros. Las mascotas:

  •     Acompañan rutinas.
  •     Escuchan sin juzgar.
  •     Representan seguridad y afecto.

Para un niño, una mascota es un vínculo real. Su pérdida suele ser el primer contacto con la muerte, y bien trabajada puede convertirse en un aprendizaje emocional profundo.

Actividades posibles:

  •     Escribir una carta de despedida.
  •     Hacer un dibujo o un pequeño ritual simbólico.
  •     Recordar momentos bonitos compartidos.

Propuestas de actividades educativas para Educación Primaria

🌱 1. El ciclo de la vida

Ver un vídeo corto sobre el ciclo vital (plantas, animales, personas) y dialogar después. Por ejemplo: “Ciclo de la vida de los seres vivos”:

🖍 2. Dibujar emociones

Pedir que dibujen “cómo se siente el corazón cuando alguien muere”. No nos tenemos que centrar en la “calidad” o técnica del dibujo, sino en el relato que los niños quieran transmitirnos con él.

🗣 3. Asamblea de preguntas

Establecer un momento y un espacio donde cualquier pregunta sea válida, incluso las que nos puedan incomodar a los adultos.

💻 4. Actividades interactivas

Usar herramientas digitales sencillas para:

  •  Relacionar emociones con situaciones. Por ejemplo:
    • Cuestionario: situaciones y emociones:
        


    • “El duelo y sus etapas” (Genially): Si lo ves en el móvil, ponlo en posición horizontal para poder leer el texto en un tamaño aceptable.


    • “El ciclo de la vida” (Genially):


  • Trabajar vocabulario emocional. Se puede hacer una tormenta de ideas y puesta en común, recopilando el vocabulario aportado por todos los niños, y el que les queramos proporcionar como apoyo, en caso de ser necesario.
  • Crear murales colaborativos de recuerdos. Podemos proponer a los niños la utilización de dibujos o fotografías genéricas o personales, contando siempre con el consentimiento paterno, tras haberles informado de la actividad.

Recursos audiovisuales recomendados

  • Películas:
    • Coco – Para trabajar la muerte desde la memoria, la familia y el recuerdo amoroso. Trailer:


    • Up (primeros minutos) – Ideal para hablar de la pérdida y el vínculo afectivo. Trailer:


    • Inside Out – Para comprender la tristeza como emoción necesaria. Trailer:


  • Otros enlaces a vídeos educativos (seleccionados para Primaria)
    (Conviene siempre visualizarlos previamente y elegir fragmentos)
    • El duelo para niños – Smile and Learn. 
Aprender a decir adiós y manejar la tristeza.

👉 Vídeo educativo para niños en el que aprenderán de manera clara y visual qué significa pasar por un duelo, cómo reconocer la tristeza por la pérdida de alguien o algo querido, y cómo manejar estas emociones de forma saludable. 

    •  Cuento animado “El árbol de los recuerdos”

Metáfora visual sobre el duelo y el recuerdo. Un libro para enseñarnos a comprender hechos tan importantes en la vida como la muerte o la ausencia de los seres queridos.

👉 Perfecto para diálogo posterior.

El papel del docente: no tenemos todas las respuestas 

Trabajar la muerte con niños no exige saberlo todo, sino estar disponible. A veces bastará con decir:

  •  No lo sé, pero podemos pensarlo juntos"... 
  •  “Entiendo que eso te preocupe"...

Educar también es acompañar en la vulnerabilidad, y mostrar que sentir dolor no nos rompe: nos humaniza.

Para terminar

Hablar de la muerte con niños no es una lección más del currículo, sino una lección de vida. Cuando lo hacemos desde el respeto, la verdad y el cariño, no les quitamos la infancia: les damos herramientas para vivirla con más conciencia y seguridad.

Porque educar no es solo enseñar a leer y escribir, también es ayudar a comprender, a sentir y a despedirse.

Saludos para todos.