viernes, 30 de agosto de 2019

Aplicaciones informáticas interesantes para utilizar en Primaria

Pensando en el próximo curso, se me ocurrió buscar en Internet artículos o información sobre aplicaciones que los maestros pudiéramos utilizar en clase, sin necesidad de tener conocimientos avanzados de informática. La mayor parte de vosotros seguro que ya conocéis algunas de ellas, puesto que son muy populares por facilitar nuestro trabajo diario. En ese proceso de búsqueda me encontré con un artículo estupendo del compañero Pablo Jesús Díaz Tenza. Por lo que he leído, tanto en la introducción de dicho artículo, como en otras páginas web donde he encontrado información sobre él, Pablo Jesús es un inquieto maestro de Primaria, apasionado por el uso de las nuevas tecnologías en clase, que, entre otras cosas trabaja en el colegio “CEU Jesús María” de Alicante. Hasta el momento, ha escrito un par de libros relacionados con la educación e incluso una novela histórica.

Personalmente, puedo deciros que me ha encantado la selección de los 9 programas que hace y lo bien que ha sintetizado las explicaciones de cada uno de ellos. No profundiza en sus explicaciones, porque cada título enlaza con las correspondientes páginas oficiales, para obtener más información, registrarse o incluso empezar a utilizarlos. En definitiva, me parece un trabajo estupendo y voy a proceder a ponerlo a continuación, sin tocar una sola coma.

El artículo original está publicado en el portal Educación3.0 y lo podéis consultar en el siguiente enlace (también me ha parecido correcto mantener los enlaces parciales a esta web):


Por otro lado, aunque no tengo la suerte de conocer personalmente al autor, y no podría daros mucha información directa sobre él, he encontrado esta interesante entrevista que le hizo un bloguero (Kiko Prian Albadalejo) el 10 de noviembre de 2018): 


Mi intención es la de analizar despacio cada una de las aplicaciones que menciona el autor a lo largo de las próximas semanas, para ver cuáles me interesa añadir a los recursos que actualmente utilizo en clase.

Así pues, un cordial saludo y aquí os dejo la transcripción completa del artículo de Pablo Jesús Díaz Tenza:

9 aplicaciones gratuitas imprescindibles para el aula de Primaria


Tan solo es necesario tener una cuenta de Google para poder utilizarlos y nos
permiten un amplio abanico de posibilidades, desde crear cuestionarios hasta vídeos con preguntas incrustadas. Su funcionamiento es muy sencillo y facilita tener un reporte de las respuestas de cada alumno y del grupo.


2. Kahoot

Archiconocida plataforma para crear cuestionarios basados en la gamificación
como elemento motivador. Es una excelente herramienta para repasar al final de un tema, proyecto, trimestre o curso, aunque también para conocer las ideas previas del alumnado sobre un tema en concreto. A ellos les fascina el elemento de gamificación de Kahoot y para el profesor es una poderosa herramienta educativa.



Es un claro ejemplo de la capacidad que tiene la tecnología de mejorar lo que ya existe. Siempre ha habido profesores que utilizaban la competición entre grupos para motivar el aprendizaje, o el factor recompensa ya sea de forma individual o colectiva. Esto es lo que nos permite ClassDojo al crear un tablero con el nombre de los alumnos al que se le adjudica un avatar. Podemos establecer los comportamientos que queremos premiar o castigar con puntos positivos o negativos. De esta forma el estudiante va viendo cómo su puntuación crece o mengua y eso le motiva para conseguir la recompensa que se haya establecido previamente.



Se trata de una plataforma que nos permite crear exámenes para contestar on line. Es posible elaborar pruebas, cuestionarios, ejercicios de comprensión… Lo genial de Socrative es que automáticamente te da el resultado de la prueba con la valoración individual, grupal o por preguntas. Facilita una importante información de cuáles son los aspectos que no han quedado claros en la explicación previa a la prueba.



He de reconocer que la mayor parte de las actividades que utilizo en clase provienen de esta página web. Tiene infinidad de recursos que para los niños suponen un juego, pero con un increíble trasfondo didáctico. Son actividades de muy buena calidad en su mayoría. Uso estos juegos tanto para introducir, como desarrollar y repasar conceptos, sobre todo Matemáticas y Lengua.


6. Idoceo

No imagino mi vida sin esta aplicación. Es un cuaderno del profesor al uso, pero con las mejoras que ofrece la tecnología. En él apunto las notas, genero rúbricas de evaluación, saco medias, guardo las tutorías, tengo mi horario y la planificación semanal… Existen alternativas gratuitas compatibles con otros sistemas operativos como Addittio.



Otro descubrimiento que permite introducir la gamificación en el aula. Es una plataforma en la que podemos crear materiales como sopas de letras, crucigramas, dictados… En definitiva, una gran variedad de alternativas para motivar a nuestros alumnos. También cuenta con un repertorio del que podemos utilizar numerosas actividades.



Es una interesante herramienta que permite crear tarjetas interactivas para estudiar y practicar vocabulario. En apenas un minuto puedes crear las tarjetas de un tema y automáticamente se generan una serie de actividades y juegos tanto para la pizarra digital, como iPad, trabajando en clase y en casa.


9. Wix

Ya hace tiempo que venía pensando en una plataforma en la que poder crear un repositorio de actividades para los alumnos (reclamado en muchas ocasiones por los padres). Probé con los blogs de Google pero veía limitaciones en las funcionalidades que me ofrecía. Finalmente topé con Wix, que ofrece la posibilidad de crear una página web de forma gratuita con infinidad de funciones. Ahora tengo un espacio en el que voy subiendo actividades, juegos, vídeos… para que los estudiantes tengan material extra que poder trabajar en casa.

Esta es una pequeña muestra de todo lo que la tecnología puede aportar a nuestra labor docente, pero, como con todo, la mera introducción de apps, dispositivos y herramientas webs en sí misma no genera la transformación de la escuela. Para entender esto podemos remitirnos al Dr. Rubén D. Puentedura quien postuló un modelo, conocido como modelo SAMR, que indica en qué medida la metodología es transformada por la entrada de elementos tecnológicos en el aula.  Puentedura gradúa su modelo en cuatro niveles: sustitución, aumento, modificación y redefinición.

Estos niveles nos permiten observar dos tipos de impacto claramente definidos: en un primer momento encontraríamos que la tecnología puede lograr un impacto de mejora con el mero hecho de su aplicación, al permitirnos la sustitución y adición de determinadas actividades que anteriormente hacíamos de manera analógica. Esto, sin llegar a ser una revolución, permite que el proceso educativo se vea mejorado cualitativamente. No obstante, si lo que queremos es transformar la educación, debemos modificar y redefinir las experiencias de aprendizaje en base a las posibilidades que estas tecnologías nos ofrecen.

El grado en el que se encuentra la educación dentro de este modelo depende de dónde establezcamos los límites, a nivel nacional, regional, de centro… Lo importante es que cada uno de nosotros tomemos conciencia y partido de en qué medida la tecnología está sirviendo para transformar el proceso de aprendizaje que se da en nuestras aulas. Y tú, ¿conoces alguna aplicación más para su uso en el aula? ¿Qué opinas del modelo SAMR?

Artículo de Pablo Jesús Díaz Tenza

domingo, 25 de agosto de 2019

Un sistema de oposición claramente injusto


Antes de terminar el verano, quería escribir sobre las recientes oposiciones a maestros en la Comunidad de Madrid, y reconozco que es una pequeña o gran forma de desahogarme por lo que considero que ha sido un proceso totalmente injusto. Pero no sólo según mi punto de vista, sino según la mayor parte de los opositores, como quedó reflejado en los grupos de Facebook y otros medios en las semanas posteriores a las distintas fases de la oposición. Lógicamente, algunos de los compañeros que han conseguido la tan ansiada plaza, ahora tal vez piensen lo contrario y no tienen por qué manifestarse. No soy yo quien se lo vaya a recriminar, porque seguro que la mayor parte de ellos se merecían lograrlo, tanto como el que más. La misma subjetividad y el mal planteamiento de las pruebas que otras veces les habían perjudicado, esta vez les han podido favorecer; sencillamente eso. Pero no por eso dejan de merecer su plaza, por todo lo que se han esforzado, sin duda, para conseguirla.

En éste, mi desahogo personal, además de explicar cómo llegué a la que considero la profesión más bonita, necesaria e importante del mundo, como es la de ser Maestro, voy a contar lo que yo he percibido y experimentado directamente en este último proceso de oposiciones, a sabiendas de la dificultad de ser objetivo en un tema tan delicado y en el que, de nuevo, todos nos jugábamos tanto.

En mi caso, era la sexta vez que me presentaba, siempre por mi especialidad, la de Lengua Inglesa, desde que concluí mis estudios de Magisterio en el año 2011. Como sabéis los que me conocéis, comencé Magisterio ya con 45 años, después de una larga y variada vida profesional, en la que en los últimos cuatro años, también de forma tardía pero igualmente vocacional, me había dedicado a la docencia como profesor del Plan FIP (Formación e Inserción Profesional) de la Comunidad de Madrid. Como tal, impartí más de 2700 horas lectivas en 3 especialidades: “Diseño de Páginas Web”, “Diseñador Web y Multimedia” y “Técnico Auxiliar en Diseño Industrial”. Incluso me había estrenado como docente impartiendo un curso de formación a unos 20 maestros del colegio de mi hija; de esos cursos que a los maestros y profesores les sirven, además de para formarse, para conseguir créditos para sexenios y otros menesteres pero que, paradógicamente, a mí no me pueden aportar puntos en ningún apartado. Volviendo al Plan FIP, para entrar en las correspondientes bolsas, y acceder a trabajar, exclusivamente como interino (no existía la posibilidad de pasar a ser funcionario), había que superar las correspondientes fases de concurso-oposición, en cierto modo similares a las de Magisterio, pero mucho más realistas y justas con los opositores. En la fase de concurso, se valoraba la formación especializada y la experiencia en las profesiones a impartir; los cursos “presenciales” de formación ocupacional realizados, también relacionados con la materia y, por supuesto, la experiencia docente (en éste último apartado, no pude sumar inicialmente ningún punto en ninguna de las especialidades porque, hasta entonces, nunca había trabajado como docente). Por otra parte, la fase de oposición, consistía en presentar y explicar una unidad didáctica, elegida y preparada con antelación, de forma libre, de entre todas las del temario; pero había que hacerlo de una forma práctica, real, como si los miembros del tribunal fueran nuestros alumnos, sin perdernos en temas legislativos ni en justificaciones teóricas… Algo de lo que siempre estaré orgulloso es de que, a pesar de mi falta de experiencia y puntos, por no haber impartido nunca clases hasta ese momento, superé las distintas simulaciones docentes de forma sobresaliente y me coloqué directamente en el quinto puesto en las respectivas bolsas.

Certificado de Calidad DocenteDespués, una vez dentro de la bolsa, al terminar de impartir cada curso, éramos evaluados tanto por nuestros alumnos como por los coordinadores de los cursos, sin olvidar que el objetivo principal era que los estudiantes saliesen preparados para optar a puestos de trabajo especializados, o incluso que se colocasen antes de terminar, pues algunos cursos eran de bastante duración. Con esas evaluaciones periódicas se actualizaba nuestra puntuación y conseguí el “Certificado de Calidad Docente”, por los resultados obtenidos, expedido por la Consejería de Empleo y Mujer de Madrid.

Tras ese proceso de evaluación continua y acumulación de puntos por experiencia, cuando la Comunidad de Madrid decidió privatizar los cursos y se paralizó la bolsa en el año 2008, yo ocupaba ya el puesto número 1 de Madrid en las dos primeras especialidades y el número 3 en la otra. ¿Qué por qué cuento esto? Por si alguien lo piensa, no, no es para fardar (aunque todos sabéis lo difícil que es ser el número 1, de "lo que sea", en una ciudad como Madrid) sino para explicar y justificar, como decía, de dónde vengo y cuál era mi relación con respecto a la docencia cuando empecé a ilusionarme con la idea de ser maestro y aportar mi experiencia y conocimientos a nuestra bella profesión. Había convertido el uso apropiado y eficaz de los recursos didácticos y la motivación constante de mis alumnos en mis mayores fortalezas. Pero entonces, para ser Maestro de Inglés, no me bastaba con mi licenciatura en Bellas Artes, ni mis otros estudios; necesitaba, claro está, estudiar Magisterio y formarme en la Escuela de Idiomas, así como aprobar el CAE de Cambridge, para poderme habilitar como maestro bilingüe. A mis 45 años, daba un poco de vértigo todo esto, pero lo hice, no con poco esfuerzo, pero con una gran motivación, y aquí estoy, con seis años ya de experiencia como maestro de inglés, feliz en cada curso e ilusionado siempre para el siguiente.

En este contexto, me presenté de nuevo a las oposiciones de este año en Madrid, motivado por el gran número de plazas, a pesar del cansancio de seguir estudiando a mis 56 años. Y es aquí cuando empiezo a comentar las pruebas de la oposición, por la frustración ante un sistema tan tremendamente injusto:

·     * La primera fase (de Conocimientos) se divide en dos partes: A (Prueba Práctica) y B (Temario). A su vez, la prueba práctica, se divide en otras dos: A1 (Prueba Común),  con un 21% de la nota final de esta fase, en la que se nos evalúan los contenidos de Matemáticas y Lengua, y que es, o debería ser, asequible para todos nosotros que, en un momento dado, también podemos necesitar impartir estas materias en el colegio.

Además, tenemos la parte A2 (Ejercicio Práctico), que, con toda la razón del mundo, ha vuelto a ser una de las más polémicas, con un 49% de la nota total de esta primera fase. Se trata de una prueba práctica de inglés, totalmente disparatada, mal planteada y peor desarrollada, muy por encima del nivel necesario para impartir nuestro trabajo ya que, al completar nuestra formación como maestros de inglés, salimos oficialmente con un nivel B2. Es cierto que una gran cantidad de maestros de mi especialidad estamos habilitados y poseemos el C1, pero en ningún caso es ésta una oposición sólo para maestros bilingües. Por si esto fuera poco, ya no es que algunas partes de la prueba, como la estructura y preguntas del Listening o el Reading tengan nivel de C1, sino que lo superan con creces, hasta un nivel de C2, según el criterio de compañeros y profesores nativos, expertos en el tema, que se han pronunciado al respecto. Vamos, una auténtica aberración, hecha simplemente para filtrar y que ha dejado fuera a muchos de los mejores y más preparados. Yo pasé esta prueba, probablemente con un poco de fortuna, pero no por eso me considero, ni de lejos, mejor maestro que algunas de mis compañeras que ni siquiera han tenido la oportunidad de demostrar su valía en la segunda fase.

Por otro lado, en la parte B, relativa al temario, tenemos que desarrollar uno de los temas de entre 3 sacados al azar de los 25 temas del temario. Esta parte supone un 30% de la nota de esta fase. Aquí volvemos a depender mucho de la suerte, pues independientemente de lo bien que lo lleves preparado y aunque creas que lo has hecho bien, la subjetividad del tribunal te puede tirar todo el trabajo por tierra. Yo, por ejemplo, quitando esta vez, en la que he conseguido una muy buena puntuación en el tema, de las cinco oposiciones anteriores, la vez en la que creía haberlo hecho mejor es precisamente en la que saqué mi peor nota; nunca llegué a entender por qué.

Al final, como he ido diciendo, reconociendo que esta vez la suerte había caído de mi lado en este sistema tan arbitrario, conseguí una excelente calificación de 6,9 en esta primera fase, siendo mi nota la 4ª de 59 en mi tribunal. Podéis imaginar mi alegría y optimismo. Sabía que me quedaban unos días muy duros para ultimar la defensa de la programación y de la unidad didáctica, pero siempre pensé que si alguna vez podía superar esta primera fase, más teórica, no tendría ningún problema en aprobar la siguiente. Nadie se conoce mejor que uno mismo y, si conseguía llegar preparado, como hice, me iba a encontrar como pez en el agua frente al tribunal, transmitiendo toda mi motivación y haciendo un gran papel, como ya había hecho en dos ocasiones 14 años antes, cuando no contaba con ninguna experiencia docente. Pero no… Nada más lejos de la realidad. Voy a resumir pues la segunda fase:

·      * Esta segunda fase, consta de dos partes: en la primera, tienes que defender tu Programación Docente durante 20 minutos y en la segunda, tienes que hacer lo propio con una Unidad Didáctica de tu programación, durante 30 minutos más, de entre tres extraídas al azar.

Para empezar, la defensa de la Programación, la expuse de forma muy correcta sin exceder el tiempo, abordando todos los puntos y sin que me hicieran ninguna pregunta. Siguiendo sus indicaciones, pasé así a la defensa de la Unidad Didáctica que, casualidades del destino, era la que mejor llevaba preparada (podéis imaginar mi satisfacción). En este caso, a pesar de los nervios iniciales en la parte inicial, más teórica, que me hizo perder un poco la fluidez y la organización durante un par de minutos, poco a poco me fui encontrando cómodo y satisfecho, hasta terminar, respondiendo, positivamente, a una única pregunta que me formuló una de las maestras del tribunal…

Los que ya sois funcionarios, ¿recordáis como os sentisteis  el día que os confirmaron que habiais aprobado la oposición? Pues así me sentí yo, por adelantado, cuando salí del aula. Sentía que lo había hecho muy bien y estaba eufórico, aunque mi prudencia y experiencia de lo que es la vida, me hacía dejar todo en el aire cuando amigos, compañeros o familiares me preguntaban. Yo estaba convencido de haber aprobado también esta fase,  como mínimo con un 7, siendo exigente y analizando los criterios de evaluación uno por uno, siempre planteando las posibilidades más desfavorables para “curarme en salud”. Como pude comprobar después, los criterios están muy claros y los debía haber superado con creces. Pero no, en los tribunales puede haber personas que no siempre se molestan en seguir los criterios de evaluación, como debería ser su obligación, no sólo legal, sino también moral. Sería maravilloso, ya no sólo que dieran explicaciones personales a los opositores cuando reclaman un suspenso, sino que toda esta segunda fase fuera grabada en vídeo. Pero de nuestra actuación no queda nada que podamos usar en nuestra defensa. Las notas que supuestamente toman durante la defensa no serían suficientemente imparciales y objetivas, y no queda ninguna prueba eficaz de lo que has hecho para reclamar hasta donde hiciera falta. Cuando vi que me habían calificado la primera parte con un 4,96 y la segunda con un 2,12, no me lo podía creer. Volví a analizar los criterios uno por uno, pero me ratifiqué en mi autoevaluación inicial; mi nota de esta fase no podía bajar del 7. A continuación podéis ver en el siguiente enlace los criterios de evaluación de esta segunda fase: https://drive.google.com/open?id=1ybMeACIwL2zGCkLwUi9E_m_9unRj9jiS

Pensé incluso que se podían haber equivocado y, educadamente, me dispuse a presentar una reclamación desde la aplicación oficial. En estos casos, siempre hay que cuidar muy bien el lenguaje utilizado y lo hice, pero mis “perfectos” 15 renglones iniciales y necesarios, se tuvieron que quedar en 4 o 5 que, de forma casi telegráfica, servían para muy poco. Da la sensación de que pusieran estas limitaciones en la aplicación para dificultar o incluso imposibilitar nuestra defensa. Para colmo, en la aplicación no responden nunca personalmente a las reclamaciones. Esto, concretamente, no creo que sea culpa de los miembros del tribunal, sino de quienes han planeado y desarrollado la aplicación, que se piensan que advirtiéndolo en la página es suficiente.

Pero  entonces, ¿qué pudo pasar? Sé que puedo parecer prepotente al descartar que lo hiciera fatal, pero es que nunca me habían fallado mis sensaciones a este nivel. Son ya muchos años y experiencias y sólo se me ocurre pensar en cuestiones subjetivas. Creo recordar que fui el último que se examinó el primer día por la mañana, justo antes de que se fueran a comer los miembros del tribunal, probablemente cansados. Durante la defensa, pude constatar el entusiasmo de, al menos, dos personas del tribunal, según iba avanzando y cada vez que iba aportando ideas novedosas e interesantes, pero no fue así con otras dos que me dio la sensación de que se ponían a la defensiva (no entendía por qué). A lo largo de los años, me habían advertido de esta posibilidad. Me habían dicho que destacar tus virtudes o tu formación en la defensa era un arma de doble filo, pues te podía llevar a un sobresaliente o a un suspenso en función de que le cayeras bien o mal a un tribunal, si no se molestaban en tener en cuenta pormenorizadamente los criterios de evaluación. En estos casos, al contrario de lo que pasa con la prueba escrita, de la que quedan copias y se podría reclamar hasta el final, estamos totalmente en sus manos.

Quien me conoce sabe que, aunque me gusta hablar de las cosas que he hecho y compartirlas con mis alumnos y compañeros, siempre lo hago con tanto entusiasmo como humildad. En este sentido, puede que cometiera dos errores, que sin duda volvería a cometer, pues en ambos casos lo consideré necesario y algo positivo. Para entender el primer “error” al que me refiero, debo decir que cada una de mis unidades didácticas está basada en una obra de Arte, en un cuadro del que extraer el vocabulario principal de la unidad. En un momento dado dije que, además de Maestro era Licenciado en Bellas Artes y que me había entusiasmado la idea de basar las unidades didácticas en obras de arte para preparar mi programación. No lo dije para alardear de tener otra carrera (hoy día, muchos compañeros, tienen otros grados o licenciaturas), pero por la cara que pusieron los dos miembros del tribunal mencionados, me dio la sensación de que pensaron: “ya está aquí el listo éste, presumiendo de que no es sólo maestro”. Nada más lejos de mis intenciones, como ya he explicado. En esa línea, tal vez el segundo “error”, fue cuando, hablando del uso de las TIC y enfatizando la utilidad de las aplicaciones multimedia para nuestros alumnos, como nativos digitales que son, consideré muy adecuado (y tampoco me voy a arrepentir) decirles que como diseñador multimedia que soy, yo mismo prepararía aplicaciones interactivas personalizadas, adaptadas a la diversidad de nuestros alumnos. Algo, sin duda, maravilloso, pedagógicamente hablando, y que soy capaz de hacer, precisamente, por mi formación especializa y por mi experiencia laboral previa. La reacción de estas dos personas, juraría que fue la misma, basándome en sus expresiones mal disimuladas. El hecho de destacar una fortaleza, muy adecuada y conveniente, para la labor de un maestro de nuestro tiempo, no puede ser nunca algo a penalizar. Aportaciones que en una entrevista de trabajo en la empresa privada me habrían dado un puesto de trabajo, aquí, probablemente se convirtieron en motivo de castigo, hasta el punto de no otorgarme ni siquiera un 5 que me habría dado la plaza. Una de las cosas que he aprendido en los últimos años es a interpretar las expresiones y gestos de mis interlocutores. Es algo que da la edad y difícilmente me equivoco. Podría ser con una persona, pero ¿con dos y además juntas? No lo creo. Como dicen, “la cara es el espejo del alma”, y percibí un rechazo por parte de estas dos personas a todo lo que pudiera decir o aportar. De las otras personas del tribunal, con dos de ellas sí que creo que conecté a lo largo de la defensa, aunque claramente no lo suficiente; y de la tercera, más seria y difícil de analizar, no me puedo pronunciar porque era más inexpresiva; algo, por otro lado totalmente respetable.

En fin, me gusta comprender siempre el porqué de las cosas y, si no lo veo a simple vista, me gusta analizar los problemas usando el sentido común, la lógica y la experiencia… Pero no hay nada tan complicado como las personas. Por supuesto, todo esto no deja de ser una conjetura, mi conjetura, ante una situación que se me hizo incomprensible y, no sé, a lo mejor es que realmente lo hice fatal y estoy perdiendo facultades, cuando pensaba que aún tenía margen para seguir mejorando, pero la única realidad es que he suspendido mí última oposición, que será literalmente la última para la que me prepare, aunque me tendré que seguir presentando cada dos años a cada nueva convocatoria. Lo tengo ya decidido, porque quiero aportar muchas cosas novedosas y positivas a esta profesión, aprovechando todo lo que sé y quiero saber. Esto requiere mucho trabajo y gran parte de mi tiempo libre. Y lo haré con gusto, pero la vida no me da para tanto. Afortunadamente, la nota final que he obtenido en esta convocatoria (4,9415) más los puntos que tengo en la fase de concurso, me debería sobrar para trabajar sin problemas los 10 cursos que me restan para la jubilación, sobre todo, teniendo en cuenta que cada dos años, coincidiendo con las sucesivas convocatorias, sumaré casi otro punto más por experiencia; al menos, mientras el sistema de oposición no cambie y la mejor nota siga sirviendo para 10 convocatorias. Me gusta encontrarle siempre el lado positivo a la adversidad, y ser interino, sobre todo según voy estando mejor posicionado en las listas, no es una mala opción. Al menos los 7 últimos cursos, calculo que podré incluso elegir el colegio en el que trabajar, entre aquellos que ya conozco y en los que he estado a gusto, teniendo la oportunidad de  reencontrarme siempre con excelentes compañeros y amigos, desempeñando, como decía, el trabajo más bonito, necesario e importante del mundo.

Un cordial saludo y perdonad por mi extenso e inevitablemente subjetivo desahogo.

miércoles, 3 de julio de 2019

Marvil, the Martian

Hola a todos:

Hoy  quiero presentaros a Marvil el marciano. Un nuevo amigo, que nos acompañará a lo largo del curso y nos ayudará en la presentación y desarrollo de cada una de las unidades didácticas de la asignatura de inglés. Como veis, estoy escribiendo en español, porque sé que algunos de vuestros padres y madres no entienden el precioso idioma de los Beatles y el Dr Who, y me gustaría que, al menos en estos primeros artículos de presentación, pudieran llegar a conocer a Marvil tan bien como vosotros.

Marvil, the Martian
Éste es Marvil. Sí, no es verde, ya lo sé, tampoco tiene por qué serlo, aunque nos hayan hecho pensar que todos los extraterrestres tienen que ser verdes. Pues no. Aquí tenéis la prueba. El verde es sólo un estereotipo que, como tantos, tenemos que superar, porque el color es siempre lo de menos. Es más, ¿conocéis a los camaleones, que cambian de color? Pues Marvil es igual. Según su estado de ánimo, o incluso de su momento de inspiración, Marvil puede adoptar cualquier color que le plazca. El que sea. Además, Marvil es un apasionado artista y amante del Arte; un auténtico maestro a la hora de mezclar y combinar colores. Ya le conoceréis mejor, pero os voy a introducir un poco su historia…

El origen de Marvil

Marvil nació hace más de tropecientos años; y esos son muchos, muchos años. Nació cuando aún había vida en Marte, que era un planeta verde y precioso, lleno de vida y de luz, hasta que los habitantes del planeta hicieron exactamente lo mismo que estamos haciendo nosotros con nuestra hermosa Tierra; la destrozaron, poco a poco, pero irremediablemente; arrojando desperdicios sin control, contaminando continuamente sin respetar el medioambiente… hasta que se fue transformando en el inhóspito y desierto planeta rojo que ahora conocemos. Sí; ¡muy triste! :-(

Pero al menos, hubo tres afortunados, como Marvil, que pudieron ser evacuados a tiempo en las únicas tres pelotas espaciales que se fabricaron. Habría sido uno de los mejores y más divertidos avances científicos marcianos; ni vuelos supersónicos ni gaitas. La clave estaba en el “bote-rebote-rebotado”. El tatardabuelo de Marvil, que se llamaba como él, había sido su inventor…. pero cuando lo quiso patentar, no le hizo caso ni su madre, Carmeneitor.

–desde luego, hijo, siempre estás haciendo el tonto –le dijo la buena señora.

Por cierto, no os había dicho que los marcianos tardaban varios siglos en tener hijos, y de ahí lo de “tatardanietos” :-)

El viaje desde Marte

Volviendo a nuestro curioso inventor… el imaginativo científico dedicó miles de años a construir las tres pelotas espaciales, invirtiendo su propio dinero, porque nadie en el planeta apoyó su invento. Hasta que, antes de que la vida allí se hiciera insoportable, convenció a su tatardanieto Marvil y a dos de sus amigos para que huyeran del planeta con tiempo suficiente, cada uno con su pelota viajera monoplaza. Él ya estaba muy mayor para viajes de más de 10.000 años y su familia se había refugiado en el interior del planeta, dónde aún siguen viviendo unos cuantos miles de marcianos. No se lo digáis a los americanos, por favor.

Y ¿cómo funcionaban las pelotas espaciales? ¡Pues muy sencillo! Se lanzaban a toda velocidad, desde el lanzador de pelotas espaciales (¿cómo si no?), contra algún planeta cercano e iban rebotando de uno a otro hasta que la pelota se pinchase. El viaje de Marvil duró cientos de siglos y, aunque parezca sorprendente, el primer bote había sido en la tierra, en la cabeza de algo parecido a un dinosaurio. ¡Pobre! Con el tiempo, Marvil descubrió que es el megaterio que está en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Aún se le ve el chichón. Total, que después de muchos botes y rebotes rebotados en cientos y recientos de planetas, la pelota cayó de nuevo en la Tierra, donde quedó desinflada para siempre en un pequeño valle de Cercedilla, en la Sierra de Madrid, donde, al parecer, hace muchos años había un campamento juvenil.

Marvil, el artista suertudo

Como los marcianos vivían miles de años, tenían mucho tiempo para aprender y perfeccionarse en aquello que les gustaba, y más en un viaje tan largo en el que tenían que combatir el aburrimiento. En realidad, nunca se aburrían. ¿Cómo se iba a aburrir Marvil con la cantidad de libros, pinceles y material artístico auto-regenerable y comprimible que tenía en la pelota espacial? Porque Marvil, como he dicho, era todo un artista; y, además, con suerte…

He dicho que podía cambiar de color, pero lo que no había dicho es que también podía cambiar de forma. Eso sí, no lo hacía salvo que fuese necesario. No le gustaba. Así que adoptó la forma de una persona que había visto en la portada de una revista y se subió en el primer tren que encontró en la estación de Cercedilla. Acabó en la estación de Atocha y no le dejaron en paz en todo el camino.

¿Quién sería ese tal Sergio Ramos de la revista? – se preguntó.

De Atocha, se dirigió al parque del Retiro. Lo hizo por intuición. Y, la misma intuición, le hizo encontrarse con un pequeño maletín abandonado entre unos árboles. Entonces lo abrió y quedó maravillado. En su interior había unas cuantas reproducciones de obras de Arte que le dejaron impresionado. Jamás había visto tanta belleza y perfección. Eran sólo reproducciones, aparentemente sin valor, pero para él eran un auténtico tesoro que tenía que compartir. Y, entonces, levantó la cabeza y me vio; nos vimos y nos hicimos amigos rápidamente. Yo venía de pasar un rato agradable en el Museo del Prado y descubrimos que teníamos muchas cosas en común.

Y ahí empezó todo…

domingo, 4 de noviembre de 2018

Taller artístico: Envejecer papel

Hola a todos:

Como decía en el anterior post, voy a proceder a describir el proceso para envejecer papel de una forma muy sencilla, usando únicamente materiales que podemos tener a mano en casa. Esta entrada, siguiendo los pasos indicados, está planteada para que sirva de guía, no sólo para que se pueda hacer esta actividad en casa, si no, también, para realizar un pequeño taller en clase, en el que nuestros alumnos aprendan a envejecer papel.

Los materiales serían los siguientes:
  • Un folio o trozo de papel en el que tengamos el texto escrito. Os recuerdo la importancia de dejar amplios márgenes a cada lado, porque luego tendremos que recortar todos los lados con los dedos, dejando un margen aceptable. Es importante que no imprimáis la hoja en una impresora de inyección de tinta, ya que esta se disolvería y perdería legibilidad. Si no tenéis una impresora láser a mano, podéis encargar una fotocopia de la hoja en cuestión. Otra alternativa, sería escribir el texto con bolígrafo o rotulador permanente, pero os recomiendo usar el ordenador, por la posibilidad de contar con una gran variedad de tipos de letra, que os resultaría muy difícil de reproducir a mano.
  • Una bandeja en la que coja el papel. Trabajando sobre ella, evitaremos manchar la encimera o mesa en la que realicemos la actividad. En su defecto, podríamos usar papel absorbente, periódicos, papeles o cartones que tengamos para reciclar.
  • Dos tazas o vasos, en los que haremos las dos mezclas o disoluciones que vamos a necesitar.
  • Una cucharita de postre.
  • Un poco de café soluble. Yo lo he hecho con café descafeinado, pero si no os gusta el lógico olor a café, con el que quedará impregnado el papel, o no lo tenéis a mano, podéis usar achicoria, cacao, u otro producto similar que se disuelva fácilmente en agua. Eso sí, probablemente, en caso de usar otros productos, los tonos marrones que consigamos serán diferentes, aunque no necesariamente tiene porqué quedar peor que con el café. Podéis experimentar libremente y comentarme los resultados, para que completemos la información en este artículo.
  • Un par de trozos de algodón, para impregnarlos con las dos mezclas y extenderlas sobre el papel con los dedos.
  • Un secador de pelo.
Materiales

Pasos a seguir:
  1. En primer lugar, vamos a preparar las dos mezclas en las tazas o vasos. El café va a actuar como pigmento, y necesitamos una mezcla mucho más disuelta que la otra, para obtener dos tonos diferentes de marrón amarillento. Además, con cada una de ellas, luego podremos obtener más tonos, según la insistencia con la que apliquemos la imprimación.

    Cantidades recomendadas para las mezclas:

    - Mezcla ligera: una cucharadita de café en una cantidad pequeña de agua, como del grosor de un dedo de altura.

    - Mezcla espesa: una cucharadita de café con muy poca agua. La justa para que este se disuelva. A mí me bastó con unas tres cucharaditas pequeñas de agua.

  2. A continuación, ponemos el folio o trozo de papel con el texto en la bandeja y, tras cortar dos pequeños trozos de algodón, cogemos uno de ellos para la primera imprimación.

    Papel en bandeja

    Impregnamos, entonces, dicho algodón en la disolución ligera y empezamos a restregarlo sobre la hoja, en movimientos longitudinales, tal y como se puede ver en las imágenes, asegurándonos de cubrir todo el texto con amplios márgenes a cada lado. Como supongo que sabréis, si queréis ver las imágenes en mayor tamaño, no tenéis más que pulsar sobre ellas.
  3. Primera mano_01
    Primera mano_02
    Primera mano_03
    Primera mano_04
  4. Después, antes de dar una segunda capa, es mejor secarlo y la forma más rápida es utilizar un secador de pelo. A mí me ha resultado muy cómodo apoyarlo verticalmente sobre el frigorífico (como está mojado, se pega muy fácilmente), pero también lo podemos apoyar sobre el cristal de una ventana. En ambos casos, los restos que queden se limpian muy bien con un trapo humedecido en agua.

    Secado_01
  5. De nuevo, vamos a apoyar el papel en la bandeja, y vamos a aplicar otra capa con la misma disolución ligera, que hemos usado anteriormente, utilizando también el mismo algodón.

    En este caso, vamos a restregar el algodón por todo el papel, bien empapado en la mezcla, de forma más aleatoria y buscando un efecto realista. Estamos, en verdad, pintando y usando la técnica del estarcido (apoyar el algodón imprimado en distintas partes del papel) y luego difuminando ligeramente las manchas para conseguir un mejor efecto.
  6. Segunda mano 01
    Segunda mano 02
    Segunda mano 03
    Segunda mano 04
  7. Nada más terminar esta segunda imprimación y con el papel bien empapado, procederemos a cortar los márgenes con los dedos, muy despacio, en línea recta, pero de forma irregular. Podéis verlo bien en la secuencia de imágenes. Esta puede ser la parte más complicada para los niños; vale, también para nosotros :-) pero si el papel está bien mojado y lo hacemos despacio, el resultado suele ser muy bueno.
  8. Recortado 01
    Recortado 02
    Recortado 03
    Recortado 04
    Recortado 05
    Recortado 06
    Recortado 07
    Recortado 08
  9. Cuando hayamos terminado de recortar, vamos a coger otro algodón y lo impregnaremos en la otra mezcla, más espesa y de color más oscuro, para aplicarla sobre los bordes. En algunos de los tutoriales que me sirvieron de referencia, quemaban los bordes, pero, además de ser más peligroso y difícil (nos podemos cargar todo el trabajo hecho hasta ahora), no queda mejor que con este método, más artístico y de un gran realismo.

    Con esta disolución, tal y como podéis ver en las imágenes, además de impregnar bien los bordes del papel roto (difuminando siempre un poco para suavizar la unión entre tonos) es recomendable impregnar también en zonas sueltas del papel, de forma aleatoria (de nuevo difuminándolas), para conseguir ese realismo final que estamos buscando.
  10. Envejecer bordes 01
    Envejecer bordes 02
    Envejecer bordes 03
    Envejecer bordes 04
    Envejecer bordes 05
    Envejecer bordes 06
    Envejecer bordes 07
    Envejecer bordes 08
  11. Una vez acabada esta fase, le damos la vuelta al papel, para aplicar, al menos, una mano por la parte de atrás, usando la disolución más ligera. Podríamos buscar más realismo, aplicando incluso más manos y usando también la otra mezcla, como hemos hecho por la otra cara, pero no merece la pena porque esta apenas se ve. Esta imprimación posterior, es simplemente para que no se vea en ningún momento el blanco puro del papel, aunque lo tengamos enrollado.
  12. Parte trasera 01
    Parte trasera 02
    Parte trasera 03
    Parte trasera 04
  13. Cuando hayamos terminado de realizar esta imprimación posterior, y con el papel mojado, vamos a arrugarlo suavemente en nuestras manos, como podéis ver en las imágenes. No tenemos que apretar demasiado; además de que no es necesario, podríamos dañar el papel al estar mojado.
  14. Arrugar papel 01
    Arrugar papel 02
    Arrugar papel 03
    Arrugar papel 04
  15. Ya estamos terminando. Ahora, repetimos el proceso de secado con el secador, tal y como hemos visto en el paso 3.
  16. Secado 2 - 01
    Secado 2 - 02
  17. A continuación, procedemos a enrollar ligeramente y hacia adentro los lados verticales del papel, tal y como podéis ver en las imágenes. ¡Y ya está!
  18. Doblado de bordes 01
    Doblado de bordes 02
    Doblado de bordes 03
    Doblado de bordes 04
  19. Para terminar, aquí podéis ver el resultado final. El realismo conseguido lo podéis comprobar vosotros mismos :-)

    Papel envejecido - resultado final
Es evidente, que resultados similares se podrían conseguir con otros procedimientos, pero este, además de ser muy fácil es tremendamente rápido. Aunque con los niños, trabajando despacio, nos puede dar para una sesión completa, yo no he tardado más de diez minutos en hacer todo el proceso, claro está, con la inestimable colaboración de mi fotógrafa de cámara (nunca mejor dicho :-) ¡Gracias, Mariví! :-)

Un cordial saludo y espero que os sea de utilidad.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Una interesante manualidad y su valor educativo

Hola a todos:

En esta entrada me voy a limitar a presentar el siguiente post, en el que mostraré, a través de una secuencia de imágenes, con sus correspondientes explicaciones, los pasos necesarios para crear papel envejecido, de una forma muy sencilla, usando solo elementos de uso cotidiano, que solemos tener en nuestra casa y, por supuesto, sin que conlleve ningún tipo de peligro. Esto siempre es importante cuando se trata de actividades susceptibles de que las hagan los propios niños, con un mínimo de surpervisión.

Papel envejecido 1
Para hacerlo, he partido de un trabajo real que tuve que preparar hace unas semanas, para envejecer una serie de notas y mensajes, como parte de la actividad introductoria de un bonito proyecto en el que vamos a trabajar a lo largo de este curso con nuestros alumnos de 4º de Educación Primaria, en el CEIP “El Quijote”, de Madrid. En dicha actividad, ideada y capitaneada por nuestro compañero Jorge, los alumnos iban a tener una primera aproximación al proyecto, mediante un divertido juego de pistas, escritas en “antiguos” trozos de papel, estropeados por el inexorable paso del tiempo :-)

En el siguiente enlace, podéis ver un estupendo reportaje que ha creado Jorge en su blog sobre el desarrollo de esta  actividad, en el patio del colegio, en la que colaboramos también mi compañera Susana y yo: https://espiralidoso.wordpress.com/2018/10/28/comenzamos-el-proyecto-de-4o/

La utilidad de este tipo de manualidades:

Se me ocurren varios motivos para defender esta utilidad para el desarrollo de nuestros alumnos, mucho más allá de preparar una pequeña parte del material necesario para otra actividad. El proceso, siendo sencillo, requiere captar su atención e interés inicial, algo no siempre fácil, pero a lo que ayuda el hecho de mostrarles el sugerente trabajo final. El saber, además, que una vez que hayan aprendido a hacerlo, podrán servirse de este proceso para crear todo tipo de notas secretas o misteriosas para sus juegos, etiquetas de regalo, originales envoltorios, o incluso elementos de una escenografía, sin duda va a contribuir a su motivación.

Centrándonos en la parte más artística, vamos a trabajar varios aspectos:

Primero, van a tener que ser organizados y seguir una planificación. Sí, esto también es necesario para la mayor parte de los trabajos creativos y artísticos, aunque entiendo que a veces, viendo lo que vemos en algunos museos y galerías de arte, penséis que esto no tiene porqué ser siempre así :-)

Papel envejecido 2
Por otro lado, como vais a ver en el proceso, vamos a trabajar la motricidad fina, a varios niveles. Y, de verdad, os aseguro que siendo algo fundamental para muchas de las profesiones a las que podrían optar el día de mañana, no necesariamente artísticas, la habilidad manual de los niños, he observado que va empeorando progresivamente año tras año; lo cual me entristece bastante. Es cierto que, al igual que el aprendizaje de Idiomas, lo podrían empezar a trabajar más tarde, pero el proceso será, como en ese caso, mucho más difícil que si lo comenzamos cuando aún son niños y son auténticas “máquinas” de aprender, jugando, que es como mejor se aprende.

Así pues, tendrán que pintar con un simple algodón, impregnado en una disolución de café, o producto similar, haciendo degradados, estarcidos y otras sencillas técnicas artísticas, en pro de ese realismo que tanto les va a fascinar, y del que van a presumir orgullosos al terminar sus trabajos. También van a tener que recortar papel con los dedos, de forma irregular, siendo esta una de las mejores maneras, aunque generalmente obviada,  de desarrollar la motricidad fina, y de la que soy un ardiente defensor. Además, previamente, deberán haber escrito sus textos, notas o poemas, respetando márgenes adecuados y suficientes, que tendrán que seguir respetando a la hora de recortar manualmente el papel. Esto les cuesta; lo de respetar los márgenes. Por alguna extraña razón, que no logro entender, muchos niños no suelen dejar suficientes márgenes en sus escritos o portadas, y tienden a pegarse al borde del papel, por más que les indiquemos lo contrario.

Para terminar, antes de comenzar a describir el proceso y dentro de la interdisciplinariedad que intentamos tener siempre presente, me parece igualmente interesante, poder mostrar y explicar a los niños lo que es una disolución, en dos niveles distintos de densidad, usando agua y café o, como decía, algún otro producto similar.

Y dicho esto, os emplazo a ver la siguiente entrada, en la que podréis seguir fácilmente todo el proceso.