En primer lugar, es evidente que esta entrada está más
dirigida a los padres que a los maestros. No obstante, como veremos más
adelante, en determinados casos de nuevo puede ser muy positiva la colaboración entre unos y otros a la hora
de buscar las actividades más interesantes y enriquecedoras para los niños.
También, quiero hacer hincapié en que el presente artículo lo baso
fundamentalmente en mi propia experiencia como padre y en el famoso “sentido
común”, al que también se conoce como el menos común de los sentidos.
¿Son necesarias las actividades extra-escolares?

Otro aspecto importante es el físico. Debido a lo comentado
en el párrafo anterior, con el avance de las Nuevas Tecnologías y los muchos “atractivos”
que presentan para los menores, sus momentos de ocio y sus propias vidas se han
vuelto mucho más sedentarios y estáticos, con los peligros para su salud física
y mental que esto supone. No se puede comparar la socialización real y directa
de un grupo de niños participando o jugando juntos de forma periódica, con la
supuesta socialización virtual de las redes sociales, a las que los niños están
accediendo cada vez de forma más temprana. Son evidentes las ventajas que “puede”
llegar a tener esta forma de comunicación para los adultos, e incluso para los
adolescentes si las usan de forma controlada e “inteligente”. Especialmente los
primeros y parcialmente los segundos, pueden llegar a sortear parte de los
muchos inconvenientes que éstas también presentan, pero eso es algo que nunca
podrían hacer los niños, y el motivo por el cual considero las redes sociales totalmente
desaconsejables para los alumnos de Educación Primaria, e incluso de 1º de ESO. También es obvio que no todos los niños tienen el mismo nivel de
maduración y que resulta muy difícil establecer fronteras, pero si tuviera que
dar mi opinión, ésa es la que yo establecería, y la que establecimos mi mujer y
yo en su momento con nuestra propia hija.
Una vez presentada la necesidad de unas actividades
extraescolares enriquecedoras, y qué es lo que tenemos que evitar o, cuanto
menos, controlar como padres, en la próxima entrada hablaré de qué tipo de
actividades considero más apropiadas y de cómo elegirlas.
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