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viernes, 29 de mayo de 2026

Enseñar también es transmitir calma

Hay momentos del curso en los que las aulas parecen acelerarse solas. Los niños están más cansados, más nerviosos, más sensibles a cualquier estímulo y con menos capacidad para mantener la atención durante mucho tiempo. Y precisamente en esos momentos es cuando más importante se vuelve algo que a veces pasa desapercibido: la calma que transmite el adulto.

Porque enseñar no consiste únicamente en explicar contenidos. También tiene mucho que ver con el ambiente que generamos en el aula, con la forma en que hablamos, reaccionamos y nos relacionamos con los alumnos.

Y aunque no siempre sea fácil, cada vez estoy más convencido de que uno de los mayores regalos que puede transmitir un maestro es precisamente ese: calma.

Clase en calma

Mantener la calma cuando todo se acelera

A veces basta un pequeño detalle para que una clase entera se altere. Un comentario, una risa, un cambio de actividad o simplemente el cansancio acumulado del día.

Y lo curioso es que los estados emocionales también se contagian.

Cuando el ambiente empieza a tensarse, es muy fácil entrar en una dinámica de prisas, órdenes constantes o enfado continuo. Nos pasa a todos. Porque enseñar también cansa, desgasta y pone a prueba la paciencia.

Yo mismo reconozco que hay momentos en los que tengo que levantar un poco la voz o parar la clase para reconducir ciertas situaciones. Sería poco realista decir lo contrario.

Pero intento que ocurra lo menos posible.

Porque no me gusta transmitir crispación. Y, sobre todo, porque creo que los niños aprenden muchísimo también de cómo reaccionamos los adultos cuando las cosas se complican.

Los niños perciben mucho más de lo que parece

Muchas veces pensamos que los alumnos solo escuchan lo que explicamos, pero en realidad perciben muchísimo más:

  • el tono de voz,
  • la tensión,
  • la paciencia,
  • la forma de mirar,
  • incluso el estado de ánimo con el que entramos en clase.

Por eso el equilibrio emocional del docente termina influyendo mucho más de lo que imaginamos en el clima del aula.

Yo no es que tenga precisamente muy buena memoria, pero las cosas importantes, aquellas que dejan huella de verdad, se me anclan con gran fuerza en la memoria, y recuerdo especialmente a un querido maestro, que tuve en segundo de Primaria, que me marcó mucho en ese sentido. Se llamaba Santiago de Hijés, y a menudo le tengo como referente en esta bella profesión que es la de ser Maestro... Santiago siempre transmitía una enorme sensación de tranquilidad, cercanía y paz en su manera de enseñar.

Hace unos años tuve la suerte de reencontrarme con él ya jubilado, compartiendo conmigo, además, otra pasión común: la pintura. Y hablando con él entendí todavía mejor esa manera serena de acercarse a los alumnos, de intentar educar desde la calma incluso cuando las situaciones no eran sencillas. Lamentablemente nos dejó precipitadamente por una cruel enfermedad, pero las grandes personas, los grandes educadores, los grandes artistas... siempre, siempre permanecen.

Con Santiago

A veces bajar la voz funciona mejor que subirla

Con el tiempo he comprobado muchas veces que, cuando una clase empieza a alterarse, bajar el tono de voz puede resultar más efectivo que entrar en una escalada de gritos.

No siempre funciona inmediatamente, por supuesto. Pero sí transmite algo importante: seguridad.

Los niños necesitan sentir que el adulto mantiene el control de la situación sin perder constantemente la calma. Y eso no significa permitirlo todo ni convertirse en un docente excesivamente blando.

Significa actuar desde la firmeza sin caer continuamente en la tensión.

Además, creo que cuando el ambiente lo permite, introducir pequeños momentos de humor también ayuda muchísimo. A veces una anécdota graciosa, un comentario inesperado o una situación compartida relaja la clase y crea conexión con los alumnos.

Aunque luego, claro está, también haya que saber volver a la calma, a sabiendas de que no siempre será fácil. Pero creo que merece la pena correr el riesgo.

En casa también ocurre lo mismo

Todo esto no sucede solo en el colegio. En casa ocurre exactamente igual.

Los niños perciben enseguida cuándo los adultos viven permanentemente acelerados, nerviosos o irritados. Y muchas veces terminan reproduciendo ese mismo ritmo emocional.

Por eso quizá no se trata únicamente de pedir calma a los niños, sino también de intentar crear espacios más tranquilos:

  • conversaciones sin prisas,
  • momentos compartidos,
  • rutinas más relajadas,
  • o simplemente ratos donde no todo esté lleno de ruido y estímulos constantes.

Porque la calma, igual que el nerviosismo, también se contagia.

Charlando en familia

Para terminar

Mantener la calma en educación no siempre es fácil. Hay días complicados, grupos difíciles y momentos en los que todos nos sentimos más cansados o más tensos.

Pero aun así creo que merece la pena intentarlo.

Porque muchas veces, más allá de los contenidos, los niños recuerdan también cómo les hacía sentir un maestro. Y quizá una de las cosas más valiosas que podemos transmitirles es precisamente esa sensación de seguridad, equilibrio y tranquilidad.

En un mundo cada vez más acelerado, enseñar también puede consistir, simplemente, en ayudar a bajar un poco el ruido.

miércoles, 29 de abril de 2026

Lo que de verdad deja huella en un alumno

Con el paso del tiempo, si uno se para a pensar en su propia experiencia como alumno, hay algo que suele repetirse: cuesta recordar muchos contenidos concretos, pero es muy fácil recordar cómo te hizo sentir un profesor.

No solemos acordarnos de una explicación de matemáticas o de un ejercicio de lengua, pero sí de aquel profesor que te escuchaba, que confiaba en ti o que, en un momento determinado, te hizo sentir capaz. Y esto, que puede parecer algo secundario, en realidad no lo es en absoluto.

A veces, en el día a día del aula, con el ritmo que llevamos, es fácil centrarse en terminar el temario, en que las actividades salgan adelante, en que todo “funcione”. Pero en medio de todo eso hay algo que está pasando constantemente, aunque no siempre seamos conscientes: estamos dejando huella.

Mucho más que contenidos

La escuela, por supuesto, transmite conocimientos. Es una parte esencial de su función. Pero reducirla solo a eso es quedarse corto.

En el aula también se construyen muchas otras cosas: la confianza, la seguridad, la forma en que un niño se percibe a sí mismo. Y ahí el papel del docente es mucho más importante de lo que a veces pensamos.

Un comentario a tiempo, una mirada de apoyo, una explicación con paciencia cuando algo no sale… son pequeñas acciones que, acumuladas, tienen un impacto enorme. No siempre se ven en el momento, pero quedan.

Como señalaba Carl Rogers, el aprendizaje significativo ocurre cuando el alumno se siente comprendido y aceptado. Y eso no depende solo de lo que enseñamos, sino de cómo lo hacemos.

Los pequeños gestos que lo cambian todo

No hace falta hacer grandes cosas para dejar huella. De hecho, muchas veces ocurre justo al contrario.

Son los detalles cotidianos los que marcan la diferencia: llamar a un alumno por su nombre, detenerse un momento cuando alguien no entiende algo, valorar un esfuerzo aunque el resultado no sea perfecto o simplemente escuchar.

En ocasiones pensamos que para motivar o ayudar hay que hacer algo extraordinario, preparar una actividad especial o diseñar algo muy elaborado. Y, sin embargo, muchas veces lo que más impacto tiene es lo más sencillo.

Porque lo que el alumno percibe no es solo la actividad, sino la intención que hay detrás.

Lo que recordarán con el tiempo

Es difícil saber qué se va a quedar exactamente en cada alumno. Cada uno vive la escuela de una manera distinta.

Pero sí hay algo bastante claro: con el tiempo, lo que permanece no son tanto los contenidos como las experiencias. La sensación de haber sido tenido en cuenta, de haber aprendido en un entorno donde uno se sentía seguro, de haber encontrado a alguien que acompañaba en el proceso.

Y, curiosamente, creo que el objetivo nunca debería ser “dejar huella”. La huella no se busca directamente. Aparece sola cuando uno intenta hacer bien su trabajo y se preocupa de verdad por los alumnos, por cómo están, por cómo aprenden y por cómo viven su paso por la escuela.

A veces uno descubre eso muchos años después. Hace un tiempo publiqué en este mismo blog un recuerdo muy especial sobre el reencuentro con uno de mis maestros de Educación Primaria; mi querido y añorado Santiago de Hijés. Y precisamente lo que más me hizo pensar fue darme cuenta de que aquello que permanece no suele tener que ver con grandes discursos ni con momentos extraordinarios, sino con la forma en que determinadas personas nos hicieron sentir durante una etapa importante de nuestra vida. 

Quizá ahí esté una de las grandezas de esta profesión: en que muchas veces no somos conscientes de la huella que dejamos, precisamente porque estamos más centrados en acompañar y ayudar que en otra cosa.

Comparto aquí el enlace al artículo que publiqué sobre aquel bello reencuentro con Santiago de Hijés: https://artedesermaestro.blogspot.com/2014/11/un-bello-reencuentro.html

Para terminar

Ser docente implica muchas cosas: preparar clases, evaluar, organizar, atender a las familias… pero también implica algo menos visible y, a la vez, muy importante: la manera en que estamos con los alumnos.

Cada gesto, cada palabra, cada forma de intervenir va construyendo algo que muchas veces no se ve en el momento, pero que puede acompañarles durante mucho tiempo.

Y quizá ahí esté una de las partes más valiosas de esta profesión: en saber que, más allá de los contenidos, lo que hacemos cada día en el aula puede dejar una huella que permanece.

domingo, 26 de abril de 2026

Cómo empezar bien una clase desde el minuto uno

Niños escuchando

Hay algo que con el tiempo vas viendo claro, aunque al principio no le des tanta importancia: los primeros minutos de clase no son cualquier cosa… son media clase. Ahí se decide mucho más de lo que parece: el ambiente, la atención, el ritmo, incluso ese “respeto” que luego tanto cuesta mantener a lo largo del curso. Y, sin embargo, es fácil que esos minutos se nos escapen sin darnos cuenta. Entras, los niños se van sentando como pueden, empiezas a hablar mientras unos te escuchan y otros no, y cuando quieres reaccionar ya vas un poco a remolque. A todos nos ha pasado.

El equilibrio entre cercanía y autoridad

Aquí entra una de las cuestiones más delicadas, y hablo también desde lo personal: encontrar el equilibrio entre ser cercano y mantener la autoridad. Porque es verdad que los niños, sobre todo al principio de curso, llegan con cierta inseguridad, algunos incluso asustados, y a uno le sale de manera natural querer generar confianza, bromear, relajar el ambiente. Pero también es cierto que, si ese inicio es demasiado blando o poco definido, luego cuesta mucho más construir ese marco de respeto que necesitamos para trabajar bien. En el otro extremo, empezar demasiado serio o distante tampoco ayuda. Así que, al final, todo pasa por encontrar ese punto medio que no siempre es fácil, pero que sí se puede ir construyendo con intención.

Marcar bien el inicio: claridad y rutina

Empezar bien una clase no significa ponerse rígido ni imponer desde el primer segundo. Para mí tiene más que ver con algo más sencillo y, a la vez, más importante: que todo el grupo tenga claro que la clase ha empezado. Sin dudas, sin medias tintas. Hay pequeños gestos que ayudan mucho en esto y que, sin ser complicados, marcan la diferencia: recibir al alumnado en la puerta, mantener siempre la misma rutina de entrada, no comenzar hasta que haya un silencio real o utilizar alguna señal clara y reconocible —una frase, una cuenta atrás, un gesto— que indique ese inicio. No hace falta levantar la voz ni generar tensión, pero sí ser constante.

Uno de los errores más habituales, y en el que todos hemos caído alguna vez, es empezar “a medias”. Comenzar a explicar cuando todavía no están todos preparados, cuando algunos siguen hablando o buscando el material. Sin darte cuenta, ya has transmitido un mensaje que luego es difícil de corregir: que la clase puede empezar sin que todo el mundo esté. Y eso, a la larga, se paga.

En este sentido, las rutinas juegan un papel fundamental. A veces se perciben como algo rígido, pero en realidad aportan justo lo contrario: seguridad. Los alumnos saben qué tienen que hacer, cómo empieza la clase y qué se espera de ellos, y eso reduce la incertidumbre y mejora la atención. Además, también ayuda al propio docente, que no tiene que improvisar cada día ese momento inicial.

Cuando el inicio está bien cuidado, todo fluye mejor

Otra idea importante, que a mí personalmente me está ayudando a replantear muchas cosas, es entender que cercanía y autoridad no son opuestas. Puedes ser cercano, interesarte por ellos, sonreír o preguntar cómo están, y al mismo tiempo mantener una estructura clara y un inicio ordenado. Los alumnos perciben rápidamente si hay coherencia, si hay seguridad y si hay alguien que realmente está guiando el proceso. Como señalaba Lev Vygotsky, el aprendizaje es también un proceso social, y ese clima empieza a construirse desde el primer momento.

Cuando ese inicio está bien cuidado, todo lo demás suele ir más rodado. Hay menos interrupciones, la atención mejora, las explicaciones se aprovechan más y el ambiente general es más tranquilo. No es algo mágico, ni ocurre siempre igual, pero sí es una base que marca una diferencia importante en el día a día del aula.

Niños en clase 2

Para terminar, no se trata de tener más carácter o menos, ni de cambiar la forma de ser de cada uno. Cada docente tiene su estilo, y eso también es valioso. Pero sí merece la pena prestar atención a cómo empezamos las clases, porque en esos primeros minutos, que a veces parecen poca cosa, se está construyendo mucho más de lo que pensamos.

martes, 12 de diciembre de 2017

El reciclaje de materiales con fines educativos

En esta otra entrada, hablaba de algo tan interesante y recurrente a un tiempo para el aula y el colegio en general como el reciclaje de materiales con fines educativos. En este sentido, podemos establecer dos claras categorías que son, a la vez, totalmente diferentes:

1. Objetos que aún no han perdido la utilidad para la que fueron creados

Armario "redecorado"Por un lado, tendríamos el reciclaje de elementos viejos o ligeramente obsoletos, que aún podrían tener una vida útil aprovechable en las escuelas, especialmente cuando, en situaciones de debilidad económica como la de hoy, no haya o “no parezca haber” presupuesto para más.

En este caso, en parte al igual que en el siguiente, tal y como veremos más adelante, resulta de especial utilidad la colaboración de las familias de los alumnos. Por ejemplo, en muchas ocasiones se pueden haber sustituido aparatos electrónicos, como reproductores de vídeo y DVD, pantallas de televisión, etc. por otros dispositivos más modernos, pasando los primeros, en el mejor de los casos, al último rincón del trastero, de donde ya no van a partir hacia otro sitio que no sea una planta de reciclaje o un vertedero. El consumismo de la sociedad actual, con o sin crisis, provoca que a veces se sustituyan todo tipo de aparatos por motivos tan “fundamentados” como: “es muy feo, me gusta más el último modelo”, “Fulanito lo cambia a menudo, y me da vergüenza que un día venga a casa y vea que yo sigo con el mismo”, "el mando a distancia es guay", “sí, pero es que ¡donde esté un Mac!”… Podría estar así horas, escribiendo frases similares; sería incluso divertido que se incluyeran en comentarios a esta entrada…

Y lo mismo serviría para el mobiliario, pues si somos realmente consecuentes con los valores que pretendemos inculcar a nuestros alumnos, muchos muebles que se tiran en las casas: mesas, sillas, armarios o estanterías, con una pequeña mano de pintura, y a veces incluso sin ella, cumplirían una función más que digna en algunos rincones de nuestras escuelas y ayudarían a ahorrar una parte muy importante del presupuesto, lo que podría resultar fundamental para poder invertir en otro tipo de materiales o actividades. Es más, si hacemos partícipes a los alumnos de este proceso de reciclaje, no sólo por sus connotaciones ecológicas o morales, sino por el puro proceso creativo de redecorar o rediseñar objetos, estaremos fomentando en ellos aptitudes y actitudes positivas que les servirán el resto de sus vidas.

2. Objetos o partes de objetos que ya han cumplido su función

Portalápices de pinzasMe refiero aquí al reciclaje habitual de objetos que, de un modo u otro, se ha trabajado desde siempre en nuestras escuelas. No obstante, tengo que matizar que es importante aclarar qué es y qué no es reciclaje. Por ejemplo, yo recuerdo haber hecho de niño un portalápices con pinzas de la ropa; pero, si bien para hacer el cilindro principal, reciclábamos el tubo de cartón de un rollo de papel higiénico, para hacer la envoltura de pinzas, muchos alumnos compraban directamente pinzas nuevas, que jamás habían sabido lo que era sujetar unos tristes calcetines… y eso “no es reciclaje”.

En una de mis entradas más visitadas, entre las actividades del taller de MARTEMÁTICAS, planteaba un claro ejemplo de reciclaje con la reutilización de tapones de botellas de plástico para construir un juego de Memory numérico. Sería tan absurdo como anti-ecológico comprar las botellas sólo por los tapones, y por eso este tipo de tareas hay que plantearlas con tiempo suficiente. Estos tapones iban a ir directamente a los contenedores de reciclaje, y de esa forma rediseñábamos su nueva “vida” o utilidad.

Como digo, este tipo de reciclaje se lleva a cabo habitualmente en nuestras aulas, normalmente durante la clase de Educación Artística o en talleres especiales. Las posibilidades son infinitas; desde mini-armarios y estanterías hechas con tetrabricks, hasta pequeñas esculturas con pasta de papel de periódicos. La clave de una buena actividad de reciclaje está, no en buscar en nuestros armarios para ver qué es lo que utilizamos poco (aunque también puede ser una opción), sino en mirar entre la cosas que vamos a tirar “ya” antes de hacerlo, y elegir entre aquellas que no sean peligrosasa cuáles les podemos “dar una segunda oportunidad”.

Para terminar, como creativo y diseñador, propongo trabajar la técnica de la "Tormenta de ideas" con los alumnos, tanto para decidir con qué tipo de materiales de desecho podemos trabajar, como para abordar entre todos los trabajos de reciclaje más originales y prácticos. Si, desde edades tempranas, acostumbramos a los niños a utilizar esta técnica como recurso de ideas, estaremos alimentando el desarrollo de su creatividad de la mejor manera posible. En el siguiente enlace, podéis ver una entrada en la que hablé en detalle de las características y pasos más importantes a seguir en una "Tormenta de ideas", y de cómo adaptarla al nivel y creatividad de los niños.

viernes, 17 de noviembre de 2017

La Tormenta de ideas como herramienta de creatividad

Vuelvo a destacar esta vieja entrada, que escribí en el año 2012, con algunas ligeras modificaciones, que espero que os sean de utilidad. Haré lo propio en lo sucesivo con aquellos artículos que me parezcan más interesantes, pues la perspectiva del tiempo y los cambios, grandes o pequeños, que ha habido en la legislación educativa, con el paso de la LOE a la LOMCE, hacen necesaria esta segunda relectura. 

El concepto de Tormenta de ideas o Brainstorming es un término estrechamente ligado al de Creatividad. En el mundo del Diseño, en el que yo me he formado, resulta esencial y muchas de las grandes creaciones que se producen hoy día nacen de esta técnica de trabajo en grupo. Por supuesto, la Historia está llena de ejemplos surgidos de una idea puntual, de un momento de inspiración, de un artista, inventor, emprendedor o creativo en general, ante la necesidad o inquietud para buscar una solución a un problema determinado; pero si dejáramos todas las opciones de creatividad a los caprichos del azar o la inspiración particular de una persona, difícilmente seguiríamos evolucionando como individuos, con ciertas garantías de éxito, y es ahí donde la técnica de la Tormenta de ideas demuestra ser una herramienta de ayuda maravillosa.

Pero, ¿qué es concretamente la Tormenta de ideas? y ¿cómo la podemos utilizar en el aula para estimular nuestra creatividad y la de nuestros alumnos desde las primeras etapas educativas?

Reunión de grupoSi tuviéramos que definir esta técnica de una forma breve y sencilla, podríamos decir que se trata de “una reunión de grupo, con un moderador y un procedimiento para favorecer la generación de ideas”.  En el contexto  de la escuela, el grupo estaría formado claramente por los alumnos. Por su parte, el moderador sería normalmente el maestro, pero podría ser incluso alguno de los alumnos, si estamos en segundo ciclo de Primaria, y los niños están suficientemente familiarizados con esta técnica, por haberla trabajado ya en cursos anteriores.

Por otro lado, el fundamento más importante del “Brainstorming”, es que muchas ideas mueren por la crítica prematura; algo a lo que solemos tender los adultos ante las ocurrencias “descabelladas” de los niños que, como veremos a continuación, son los participantes ideales para la primera fase de este método. Siguiendo las premisas de dicho procedimiento, los maestros, si queremos trabajar esta técnica y obtener resultados positivos, tenemos que procurar que haya un clima distendido, fomentando la comunicación y participación de los alumnos, que han de sentirse motivados a lo largo de toda la actividad.

Las fases del método

Aunque, en mi opinión, no se trata de un método rígido, que tengamos que seguir en la escuela  de una forma estricta, como lo haría un equipo de “creativos profesionales” ante una nueva campaña publicitaria, sí que veo conveniente mencionar aquí cuáles podrían ser sus fases fundamentales o de referencia:

1. Preparación previa

Preparación previaEn primer lugar, hay que preparar adecuadamente el lugar de trabajo, así como los materiales a utilizar. En el aula, no debería ser difícil agrupar las mesas en cuatro o cinco grupos, dependiendo del número de alumnos de la clase, formando estructuras circulares o cuadradas. Se trata de mantener el contacto visual entre ellos. Lógicamente, también en esa fase previa, formaremos los equipos de trabajo, con un número aproximado de 5 alumnos en cada grupo. Si bien, en el caso de adultos, los grupos pueden llegar a ser más numerosos, con niños, especialmente del primer ciclo de Primaria, no es algo que yo recomiende, pues pueden tender fácilmente a dispersarse y perder la concentración en la tarea.

En cuanto a la exposición de las normas para llevar a cabo una Tormenta de ideas, creo que lo más conveniente es hacer una presentación general a todo el grupo clase, independientemente de que luego tengamos que ir aclarando y personalizando la información y el trabajo en cada grupo, algo que considero fundamental y que tenemos que tener siempre en cuenta a la hora de organizar los equipos. En este sentido, cuanto más jóvenes sean nuestros alumnos, el trabajo individualizado del docente, grupo por grupo, tendrá que ser mayor en ésta y en las otras fases, para asegurarnos así de que todos entiendan sus cometidos.

2. Primera fase

En la primera fase es cuando los alumnos tienen que aportar ideaslo que se les ocurratodo vale, y la forma de expresarlas se puede también haber acordado previamente. Por ejemplo, imaginemos que les hemos pedido que creen un cartel para celebrar el día del libro, con juegos y actividades, que será colocado en varios lugares de la localidad donde se encuentre el colegio. Es importante que sepan expresarse con palabras o dibujos, y que sean conscientes de que esas primeras ideas las van a poder reflejar libremente sin que nadie las pueda criticar todavía.

A continuación, y dentro de esta primera fase, tendrán un tiempo para comentar entre todos esas primeras propuestas que han hecho de forma individual y, a partir de ellas, podrán generar otras distintas. De nuevo, la intervención del maestro, como moderador, jugará un papel importante, tanto más, cuanto más jóvenes sean los alumnos.

3. Segunda fase

Alumnos debatiendoEn la segunda y última fase se trata de hacer una selección de las ideas propuestas, y comenzar un debate crítico sobre las mismas. Ventajas, inconvenientes, cualquier cosa que se pueda aportar sobre ellas, respetando y valorando siempre las ideas de los demás, será algo bien recibido. Desde el punto de vista educativo, esta fase es fundamental para fomentar a un tiempo la iniciativa y autonomía personal y, sobre todo, el trabajo cooperativoEstimular valores como la humildad ante las ideas que no son propias, o la autoconfianza por las que sí lo son, será otro de nuestros mayores objetivos en este momento.

Para terminar, formando parte de esta fase o como complemento a la misma, se pueden debatir entre todos los alumnos de la clase  las ideas seleccionadas por los distintos equipos de trabajo, pudiendo incluso hacer una “mini-tormenta de ideas” final a partir de todas las propuestas.

Como decía al principio, las posibilidades son casi infinitas y podemos adaptar las características de la actividad en función del grupo de alumnosdel objetivo a conseguir o de cualquier otra circunstancia propia del particular contexto escolarcon el fomento de la creatividad siempre como protagonista.

sábado, 2 de abril de 2016

Una experiencia fugaz

Hola de nuevo:

Está visto que este curso me está siendo especialmente difícil mantener el blog al día. Como recordaréis y podéis comprobar, mi última entrada fue para despedirme del colegio Luis Bello, en el que estuve trabajando desde el primer día de curso hasta el 18 de febrero, y ayer mismo comencé en otro cole en el que estaré ya hasta el final, de nuevo, sustituyendo a una compañera por maternidad. Ya os hablaré de esto en las próximas entradas, pero hoy quiero hacer una breve reseña sobre una corta e intermedia experiencia que he tenido en otro colegio durante algo menos de un mes, hasta las vacaciones de Semana Santa.

No sé si es que estoy teniendo mucha suerte o es que tengo la positividad que tenemos que tener y que se requiere de un maestro interino, pero la cuestión es que he vuelto a disfrutar un montón y a aprender en este otro colegio con mis compañeros y alumnos. Se trata del colegio público bilingüe “San Blas”, en el pequeño pueblo de Ajalvir. La experiencia ha sido breve, pero muy intensa y enriquecedora. En esta ocasión he dado clase de las asignaturas de inglés a dos grupos de cuarto. Además, siendo tutor de uno de ellos, también le he impartido la asignatura de “Valores”.

CEIP San BlasTenía algunos alumnos más por clase que en el Luis Bello, 19 y 20 respectivamente, pero tampoco es un número muy grande, lo que siempre resulta positivo para un maestro y para los alumnos, a los que, lógicamente, les puedes dedicar más atención. Ha sido poco tiempo, es cierto, como para conocerles bien, pero suficiente para disfrutar de su vitalidad y genialidad y que, por supuesto, te dejen una pequeña huella más en tu corazón de maestro. Me ha llamado también mucho la atención el perfil de este alumnado, probablemente al tratarse de un pueblo, no porque sean mejores o peores, sino por su mayor uniformidad cultural, frente a la diversidad típica en muchos colegios de Madrid Capital.

Por último, en cuanto a mis compañeros y a todo el personal del colegio, aunque al igual que a los niños, tampoco he tenido suficiente tiempo para conocerles como me hubiera gustado, me ha bastado para apreciar su compañerismo y profesionalidad. Como suelo hacer en mi blog, quiero aprovechar desde aquí para agradeceros vuestro apoyo desde el primer momento, ayudándome a integrarme al colegio y colaborando conmigo en todo lo que he necesitado. Muchísimas gracias a todos y, especialmente, a Yolanda, mi compañera de Inglés, por tu constante ayuda en el día a día.

Un fuerte abrazo y hasta pronto.

viernes, 17 de octubre de 2014

Un mural de tela para las rutinas diarias

Después de unos años de duro trabajo, éste  es mi tercer curso como docente en la enseñanza reglada, mi segundo curso como maestro y el primero en el que voy a trabajar a tiempo completo en un colegio público. Aunque aún tengo, pues, pendiente escribir más concretamente sobre estas primeras experiencias, hoy me voy a centrar en un material didáctico que he preparado, como dice el título del artículo, para las rutinas diarias de la fecha y del tiempo atmosférico  para los niños de Infantil.  


CEIP Meseta de Orcasitas
Como decía, este curso he tenido la fortuna de coger una vacante como maestro de Inglés de los más pequeños en el C.E.I.P  “Meseta de Orcasitas” de Madrid y, aunque reconozco mi temor inicial ante este nuevo reto, la importancia y dedicación que requiere esta etapa por parte de cualquier maestro, para mí es motivo suficiente para ir motivado al cole cada mañana, con ganas de aprender y enseñar, intentando mejorar cada día y dando siempre lo mejor de mí mismo. Además, el hecho de contar en todo momento con la ayuda y colaboración de mis compañeras de Infantil y del resto del personal del colegio también me está ayudando mucho en estos primeros pasos.

Por otro lado, y afortunadamente, gracias a Internet podemos encontrar fácilmente a compañeros y compañeras veteranos dispuestos siempre a ayudar a los que comenzamos, no sólo a través de estupendos artículos en sus blogs, sino respondiendo directa y cordialmente a las consultas que les hacemos los más noveles. Fue así, navegando por Internet en busca de consejo, como conocí el maravilloso blog: “La lechuza dice shhh…”, de Carolina, y algún otro que iré mencionando más adelante.

http://lalechuzadiceshhh.blogspot.com.es/2014/09/rutinas-en-ingles-educacion-infantil.html?spref=fb

En el anterior enlace, Carolina establece las que podrían ser las pautas de inicio para cualquier profe de Inglés de Infantil que, como yo, esté empezando y necesite un poco (o mucho :-) de ayuda.  En este motivador y útil artículo nos propone un ejemplo de mural para las rutinas mencionadas que, con muy pocos cambios, yo he usado como referente, tal y como se puede ver en la imagen. Sin duda, el principal cambio es el personaje del mural que yo he utilizado. Como muchos habréis reconocido es “Cheeky Monkey”, pues, aunque no seguimos estrictamente su método, sí que me sirve de vehículo conductor. A los niños les gustan sus historias y juegos interactivos y se divierten mucho con él. Eso sí, para optimizar el tiempo en que estamos juntos, basamos la clase en actividades comunicativas de interacción física y oral, y no realizamos ninguna actividad de mesa.


Mural para rutinas diarias

Volviendo a la esencia del mural, la idea está clara: ayudados de canciones y chants, como los que también ella propone, los niños pueden interactuar cada día con él, asimilando las fechas y el tiempo atmosférico en Inglés, obviamente trabajando  en mayor profundidad con los niños de 5 años que con los de tres, pero haciendo conscientes a todos ellos de estos conceptos básicos. 


La construcción del mural:

Days of the weekA través de las siguientes imágenes y explicaciones, no sólo voy a describir cómo lo he hecho yo, sino cómo creo que debería haberlo realizado, teniendo en cuenta los inconvenientes con los que me encontré en el improvisado proceso que seguí.


En primer lugar, si bien el velcro adhesivo agarra muy bien en la tela de raso que he usado para el cielo, para el fieltro no es eficaz en absoluto, por lo que recomiendo coser todo trozo de velcro que vaya directamente sobre el fieltro (seguramente, lo habría hecho bien desde el principio si hubiera tomado la precaución de preguntarle previamente a Carolina :-)

Rotulador para tela



En cuanto a los rótulos sobre las etiquetas de fieltro, con los días de la semana, los días del mes o los nombres de los meses, para los trozos de color claro, he probado tanto un rotulador de tela, como uno permanente, de los que escriben en todo tipo de superficies. Con ambos he escrito correctamente, pero me ha parecido mejor el permanente. Para los fieltros de color oscuro, lo ideal es escribir en color blanco y, aunque probablemente hay algún rotulador más apropiado, yo he utilizado uno como el de la imagen (uni-Posca) que, en teoría, sirven para cualquier tipo de superficie. En el caso del fieltro, he comprobado que no es posible pintar sobre él directamente con estos rotuladores, ya que las fibras del fieltro se enganchan constantemente en la punta del rotulador, imposibilitando así la escritura. Ante este problema, yo he escrito las letras a base de puntos y me ha quedado bastante decente, pero como entiendo que puede no ser una opción apropiada para todos, sugiero que si alguien conoce algún otro tipo de rotulador blanco que pinte bien sobre fieltro que lo comente en esta entrada.
Numbers
También quiero hacer un comentario sobre el soporte principal del mural que, en mi caso y como he dicho, sería la tela de raso que he usado como cielo de fondo. Para darle consistencia, he forrado un plástico flexible del tamaño de una cartulina (50x65 cm) con dicha tela de raso, adherida al plástico mencionado con un pegamento de tela (sobre el que hablaré a continuación). De la misma forma, en la cara posterior del mural he pegado una cartulina negra para tapar las lógicas imperfecciones del plegado y pegado de la tela, y contribuir, de esta manera, a la consistencia que el mural requiere. Pues bien, desde los primeros momentos en que lo utilicé en clase, me di cuenta de que, para el fondo, lo más apropiado habría sido usar un fieltro grueso, de al menos 3 o 4 milímetros, que permitiera el enrollarlo cómodamente para su transporte. Esto, sería igualmente positivo para facilitarnos la propia construcción del mural. Por supuesto, también admito sugerencias al respecto que puedan servirnos a todos, especialmente si ya las habéis probado.

SeasonsEn la imagen inferior, podéis ver los dos pegamentos que he usado. El de silicona, parece un poco menos resistente, pero ambos han mostrado su eficacia en las partes en las que lo he utilizado.

Pegamentos para tela
En cuanto a la forma de transportar el mural de clase a clase, y darle firmeza para sujetar el cordón de soporte, he usado un trozo de barra de cortina de madera, con sus respectivos topes. Muy cómodo, fácil de encontrar y sencillo de fabricar.

El uso del mural cada día:

El mural está pensado para utilizarlo cada día de la semana, aunque de manera ligeramente diferente en función de la edad de los niños. Por ejemplo, en el caso de los grupos de 3 años, nos limitamos a fijarnos en los días de la semana y en el tiempo atmosférico. El encargado del día será quien me ayude a colocar el día apropiado y los elementos atmosféricos correspondientes. Como se puede ver, además del sol, hay 3 tipos de nubes; una normal, otra con lluvia y otra con nieve (en los dos últimos casos he pegado un acetato transparente por detrás. Sobre uno de ellos he dibujado gotas de lluvia con un rotulador permanente negro de punta fina y, sobre el otro, he colocado puntos blancos para la nieve con el típico corrector tipográfico líquido).

The weatherCon los niños de 4 años, además de lo anterior, también empezamos a trabajar el día del mes y les menciono incluso el mes en cuestión. Y con los niños de 5 años, hago más hincapié en la fecha completa. Por supuesto, en todos los casos, también  hacemos mención a la estación del año en la que estamos y, para todo lo dicho, como refuerzo de las rutinas, nos apoyamos también en canciones y chants.

MonthsY esto es todo. Lo principal es que este tipo de materiales sea colorido y atractivo para los niños, que atraiga su atención y que les motive a participar en su utilización. 

Years
En mi próxima entrada hablaré de un reencuentro maravilloso que he tenido recientemente. Todos tenemos en la memoria el recuerdo de algún maestro o maestra que nos dejó una huella especial; que, tal vez, sin saber porqué, ancló en nuestra memoria un grato recuerdo de la escuela. Un recuerdo que, a algunos, nos ha hecho amar y respetar esta profesión, hasta el punto de hacerla nuestra en un momento de nuestra vida. Sin duda, reencontrarnos con ese entrañable maestro, puede ser una tarea casi imposible cuando hemos pasado de los "taitantos" :-) pero ¿por qué no intentarlo?

Un cordial saludo.

domingo, 4 de mayo de 2014

¡Cómo están las cabezas!

Como decía José Mota en su popular programa de televisión: “¡Cómo están las cabezas!”. Recientemente hemos podido ver y escuchar en Madrid a Ignacio González, presidente de nuestra Comunidad, afirmando que cualquier licenciado debería poder optar a ser maestro. Parece ser que la propuesta parte de nuestra consejera de educación, Lucía Figar y, por si no fuera suficiente, ha sido respaldada posteriormente por nuestra ex-presidenta, Esperanza Aguirre. Afortunadamente, tanto desde el ministerio como desde las distintas facultades de educación de nuestra región, se han manifestado “absolutamente en contra”.

Por supuesto, no es mi intención politizar sobre este tema, como se está haciendo por ahí. Las cabezas pensantes de uno y otro lado, hablando, claro está, de los dos partidos mayoritarios, han demostrado reiteradamente su falta de acierto, e incluso de sentido común, a la hora de tomar decisiones importantes sobre educación.

Lo que quiero aclarar en este breve artículo es en qué consiste estudiar Magisterio. No se trata de estudiar contenidos de Educación Primaria, aunque en algún caso sí formen parte del currículo, sino, sobre todo, de estudiar cómo preparar e impartir esos contenidos a los niños. Estamos hablando de formación en docencia. Antes eran tres cursos completos de formación didáctica, teórica y práctica, y ahora, al pasar a Grado, dicha formación ha pasado a ser de cuatro cursos. Los contenidos en sí, no siendo difíciles, ni se los sabe, ni se los tiene porqué saber de memoria ningún maestro. Lo que tiene que hacer es prepararse las clases con responsabilidad y suficiente anticipación, como cualquier otro docente, del nivel educativo que sea, se ha de preparar su trabajo.

Hasta hace pocos años, la preparación para poder impartir clases en Secundaria, el conocido CAP, se obtenía mediante una especie de cursos intensivos con apenas unos muy breves períodos de prácticas. Evidentemente, viendo la “evolución” y resultados de nuestro sistema educativo, a partir de la Enseñanza Secundaria, no es una preparación que haya demostrado ser suficiente. Uno puede ser el mejor licenciado en Matemáticas, Historia o Lengua del mundo y ser un pésimo docente y, por supuesto, todo lo contrario. Las cualidades docentes, además de llevarlas en gran medida dentro, es indudable que también hay que prepararlas.

Con el actual Máster que tienen que hacer los licenciados y graduados para optar a ser profesores en Secundaria, tampoco ha cambiado mucho la cosa. ¿En qué cabeza cabe pensar que por el hecho de ser licenciados o estar especializados en un grado concreto van a impartir mejor las asignaturas que maestros con tres o cuatro años de formación en docencia? Por supuesto que sabrán más de su especialidad, pero insisto en que los contenidos de Primaria, siendo importantes, son mucho más sencillos que todo eso y lo único que ha de hacer el maestro es trabajar y preparárselos con responsabilidad día a día. Luego, lo hará o no, al igual que ocurre día a día en nuestros colegios e institutos, con estupendos y trabajadores docentes, frente a otros que son todo lo contrario. Es una cuestión de responsabilidad. Lamentablemente, en mi modesta opinión, éste es el verdadero problema de nuestra educación en todos los niveles: la falta de vocación y entrega en una de las profesiones que más necesitan de ellas.

En definitiva, si se quiere mejorar la calidad de la Educación Primaria, habrá que trabajar muy duro en una mejor preparación de los estudiantes de Grado en Educación Primaria e Infantil, y en la formación continua de los actuales maestros. Supongo que no será un trabajo fácil, ni a gusto de todos, pero lo que me parece realmente absurdo es pensar que la solución pasa por contratar como maestros a titulados en otros grados y especialidades, que poco o nada tienen que ver con la educación, por muy buenos estudiantes que hayan sido en sus carreras.

jueves, 24 de enero de 2013

Año de oposiciones de Magisterio

Aunque aún es un poco pronto para afirmar nada, sobre todo teniendo en cuenta los precedentes de los años anteriores en algunas comunidades, parece ser que este año puede haber una convocatoria de oposiciones de Magisterio bastante generalizada. De momento, según las noticias que han ido apareciendo en la prensa, parecen bastante probables en las siguientes comunidades autónomas:  Madrid, Castilla – La Mancha, Castilla y León, La Rioja, Extremadura, Valencia, Murcia, Baleares, Aragón, Andalucía, Cantabria y Galicia. En principio, la idea sería que los exámenes fueran en el mes de Julio, coincidiendo el mismo día en las distintas comunidades autónomas para, como dicen, evitar el efecto llamada.

El famoso “efecto llamada”

OpositoresComo es sabido, esta coincidencia en fecha suele ser bastante habitual y la intención es beneficiar a los candidatos de las comunidades que convocan plazas. El problema es que, cuando no es así, en cuanto haya una sola excepción, se producen situaciones tremendamente injustas. Esto es lo que sucedió, por ejemplo  en Madrid en la convocatoria de 2011, en la que, al anularse inicialmente las oposiciones y convocarse después a última hora, los exámenes fueron en Noviembre y hubo una auténtica avalancha de opositores de toda España, mermando así las posibilidades de muchos maestros madrileños.

En mi opinión, es bastante razonable que cualquier maestro y ciudadano español pueda tener la oportunidad de elegir en qué comunidad se quiere presentar, sin tener que estar obligado a presentarse sólo en la suya propia, pero para que esto fuera justo para todos, los exámenes de las distintas oposiciones de magisterio deberían ser siempre en fechas diferentes, con margen suficiente para que los candidatos se puedan presentar a todas las comunidades que quieran. Todos tendrían las mismas oportunidades y muchas mejores posibilidades de materializar el esfuerzo de su preparación en la consecución de una plaza.

Supongo que el único problema real para justificar el tener que evitar el efecto llamada es de tipo organizativo y administrativo. A más candidatos, harían falta mayores espacios y recursos humanos para llevar a cabo los procesos selectivos. Y, claro, el problema surgiría al tener que pagar horas extras a los maestros por formar parte de los distintos tribunales. Por lo que sé, no todos querrían renunciar a parte de su tiempo libre si no son recompensados adecuadamente por ello, aunque fuera para beneficiar a los que quieren ser maestros como ellos; a los que tienen los mismos sueños e ilusiones que un día les movieron a ellos a elegir esta bella profesión. 

Una situación injusta

ColegioPero si hay una situación injusta por encima de todas, es la de que la mayor parte de las comunidades autónomas hagan lo posible por hacer coincidir sus convocatorias, mientras que algunas otras, con lengua propia, hayan evitado en el pasado dicha coincidencia. La injusticia se produce por el hecho de que para presentarse en dichas comunidades, no basta con dominar el español, sino que además es obligatorio justificar un nivel avanzado en la lengua en cuestión. Y no sirve que se diga, como algunos hacen, que a nadie le impiden estudiar euskera, gallego, catalán o valenciano. Entiendo perfectamente la importancia y necesidad, en algunos casos, de conocer dichas lenguas, si vas a ser tutor de grupo en Primaria en un colegio en el que se utiliza la lengua autónoma como vehicular, pero debería haber un buen número de colegios en cada comunidad autónoma, al igual que ocurre en Navarra, donde la lengua vehicular fuera el español, y conocer la lengua autónoma no fuera un requisito imprescindible. Además, en la totalidad de los colegios, tampoco tendría que serle requerido el conocimiento de la lengua autónoma, por ejemplo, a un maestro de Inglés, que debería intentar enseñar su asignatura en dicha lengua el 100% de su tiempo y que, para aclaraciones puntuales, tendría que bastar con el español, común a todos nosotros por derecho. Pero lo peor de todo es que, a sabiendas de que por no conocer una lengua concreta no se van a poder presentar en sus comunidades los candidatos del resto de España, en dichas comunidades convoquen sus oposiciones en diferentes fechas para que sus ciudadanos, con todo el derecho del mundo, sí se puedan presentar en las demás.

En fin, sé que es un tema polémico, pero quiero que quede claro que no estoy en contra de los candidatos de cualquier parte de España, que hacen bien en aprovechar todas las oportunidades que, como ciudadanos españoles, para todo, y no sólo para lo que interesa, se les puedan ofrecer. De quien sí estoy en contra es de los políticos y de las distintas administraciones que, por distintos motivos, permiten que se produzcan este tipo de injusticias, que sin duda lo son, y que, peor aún, no hagan ni quieran hacer nada por remediarlas.

Un cordial saludo, mucho ánimo y suerte a todos los maestros opositores.

viernes, 21 de septiembre de 2012

El "Día de la Paz"

Celebrar algo importante para los niños y para todos es siempre un estupendo vehículo conductor para inspirar un día de clase. En algunos casos, el tema puede y suele ser suficientemente motivador como para trabajarlo a lo largo de varios días: la Navidad, los carnavales, la llegada de la primavera… Estos temas son incluso el eje vertebrador de algunos de los bloques de contenido y son, sin duda, un estupendo recurso educativo que justifica la enseñanza globalizada. Centrándonos ahora en los días “especiales” y siempre dignos de celebrar a lo largo del año, uno de los habituales y más importantes es el “Día de la Paz”, que se ha celebrado hoy y que, cada nuevo curso, nos ofrece la oportunidad de abordar algunos de los valores más importantes que queremos inculcar a nuestros alumnos.

Mucho más que una palabra

"Paloma de la Paz" de PicassoSi repasamos nuestra historia, la de todos, no sólo la de los que tenemos aquí nuestros orígenes, sino la de aquellos con los que convivimos en nuestros barrios y pueblos día a día, con procedencias, culturas y creencias religiosas diferentes, nos damos cuenta de la verdadera importancia de la palabra “Paz”, fundamentalmente por contraposición a la triste palabra responsable de su ausencia: la “guerra”. Esta maldita palabra, que nunca merecería ser escrita en mayúsculas, es sin embargo así como ha aparecido y aparece siempre en los titulares de la prensa, desde aquellos primeros periódicos que hubieran leído los mismísimos Pedro Picapiedra y Pablo Mármol.

Ficción aparte, antes de que aparecieran los primeros periódicos en el siglo XVII, la guerra ha sido uno de los temas más recurrentes en la Historia de la Pintura o de la Literatura y, cuando la Paz ha tomado protagonismo, ha sido casi siempre para plasmar el final de algún acontecimiento bélico y no para reflejar una situación que, lamentablemente, nunca ha sido la normalidad. Desde los primeros tiempos de la humanidad hasta nuestros días, siempre ha habido guerras, de forma casi constante en algunas zonas e intermitente en otras; ni un solo día en el que haya habido Paz al mismo tiempo en todo el mundo, ni uno… Por eso, su eterna ausencia ha de llamar necesariamente nuestra atención como educadores.

Pero la auténtica trascendencia de la palabra “Paz” no ha de estar sólo en el anhelado final de los conflictos armados que hoy conocemos desde lejos, sino en su aplicación en nuestro día a día, en la educación que maestros y padres tenemos que dar a todos los niños del mundo para que, cuando crezcan y se hagan adultos, nunca vean en la guerra ni siquiera una alternativa posible. Los valores de tolerancia, comprensión, respeto y solidaridad que inculcamos constantemente a nuestros hijos y alumnos han de tener esa finalidad principal, superando los posibles inconvenientes y aprovechando las múltiples ventajas que la multiculturalidad ha traído a nuestras escuelas.

Actividades para un gran día

Son muchas las actividades que podemos trabajar para celebrar un día tan importante como éste: redacciones, dibujos y pinturas… pero, sobre todo, juegos y murales hechos en grupo o, incluso, entre toda la clase, codo con codo, trabajado en equipo e ilusionados con un mismo objetivo, deseado y buscado por todos, serán las recomendadas para ocupar la mayor parte de la jornada.

Niños trabajando en un muralPero el hecho de que, por razones obvias, anteponga las actividades grupales y más colaborativas a las redacciones y a los dibujos individuales no quiere decir que éstas últimas no sean igualmente necesarias. La expresión individual sobre lo que la Paz representa para ellos, mediante la palabra escrita o las pinceladas y trazos en un soporte, es fundamental como auto-reflexión y acercamiento personal a un sentimiento tan importante como éste y puede servir, a un tiempo, como preparación o epílogo para las actividades de grupo.

Curiosamente, no tenemos que olvidar que estamos tratando con niños que, especialmente los más pequeños, están en una fase de su vida en la que tienen casi todo por aprender y, como sabemos por experiencia, no es extraño que durante estas actividades y juegos de equipo surjan pequeños o grandes conflictos. Estos pequeños y lógicos inconvenientes los podemos, sin embargo, aprovechar como situaciones ejemplificadoras para reforzar todos los valores que implica la Paz, insistiendo ante los problemas surgidos en las actitudes y comportamientos que queremos evitar. Sin duda alguna, los niños aprenden mucho mejor a no “tropezar”, si han “tropezado” previamente y han visto o sufrido las consecuencias de ello…

Con respecto a los juegos, poco hay que decir, pues casi podría servir cualquier juego de grupo en el que los alumnos tengan que compartir un espacio y unas normas de participación y respeto por el otro. En cuanto a las posibles recomendaciones para la elaboración de los murales, simplemente las reduciría a la organización de los grupos, dependiendo siempre del tamaño del trabajo final, que puede ser desde una cartulina de 50 x 70 cm. hasta un enorme pliego de papel de embalar. Y lo mismo podríamos decir para la técnica y los materiales a emplear, donde también podemos jugar con un alto grado de libertad: desde fotografías y dibujos pegados hasta textos y pinturas aplicadas directamente sobre el soporte. Por último, aprovecho una vez más para insistir en la importancia de incentivar la creatividad de los niños al máximo en este tipo de actividades, dándoles siempre la oportunidad de equivocarse y solucionar ellos mismos los problemas que se les planteen.

viernes, 10 de agosto de 2012

Las actividades extra-escolares - 1

Antes de nada quiero aclarar que, inicialmente, debido a las vacaciones  de algunos de mis lectores, me había planteado interrumpir la inclusión de nuevas entradas durante el mes de agosto. En lugar de eso, voy a ir introduciendo en pequeñas partes esta nueva entrada sobre las "actividades extra-escolares", que espero haber completado a la finalización del mes.
En primer lugar, es evidente que esta entrada está más dirigida a los padres que a los maestros. No obstante, como veremos más adelante, en determinados casos de nuevo puede ser muy positiva  la colaboración entre unos y otros a la hora de buscar las actividades más interesantes y enriquecedoras para los niños. También, quiero hacer hincapié en que el presente artículo lo baso fundamentalmente en mi propia experiencia como padre y en el famoso “sentido común”, al que también se conoce como el menos común de los sentidos.

¿Son necesarias las actividades extra-escolares?

¡Me aburro!Por supuesto que sí. En el amplio sentido de la palabra, “es necesario” que las actividades físicas y culturales no se limiten al ámbito de la escuela; otra cosa es cómo los padres gestionen dichas actividades para sus hijos. Sería incomprensible que al regresar los niños del colegio su actividad se limitara, por ejemplo, a estar frente al televisor. Y peor incluso sería que los padres pensaran que “eso” es necesariamente una actividad cultural. Personalmente, no tengo nada contra la televisión; es más, reconozco su importante papel como herramienta educativa, si se eligen los programas adecuados y no se abusa del tiempo que estamos frente a ella… ni los niños, ni los adultos, porque, queramos o no, siempre seremos su referente más inmediato, y no deberíamos nunca predicar una cosa y hacer lo opuesto ante ellos. Lo mismo cabría decir del uso de las famosas  “maquinitas”, juegos de ordenador o incluso internet, con lo que los niños ocupan su tiempo, en muchas ocasiones de forma indiscriminada y sin suficiente control paterno.  

Otro aspecto importante es el físico. Debido a lo comentado en el párrafo anterior, con el avance de las Nuevas Tecnologías y los muchos “atractivos” que presentan para los menores, sus momentos de ocio y sus propias vidas se han vuelto mucho más sedentarios y estáticos, con los peligros para su salud física y mental que esto supone. No se puede comparar la socialización real y directa de un grupo de niños participando o jugando juntos de forma periódica, con la supuesta socialización virtual de las redes sociales, a las que los niños están accediendo cada vez de forma más temprana. Son evidentes las ventajas que “puede” llegar a tener esta forma de comunicación para los adultos, e incluso para los adolescentes si las usan de forma controlada e “inteligente”. Especialmente los primeros y parcialmente los segundos, pueden llegar a sortear parte de los muchos inconvenientes que éstas también presentan, pero eso es algo que nunca podrían hacer los niños, y el motivo por el cual considero las redes sociales totalmente desaconsejables para los alumnos de Educación Primaria, e incluso de 1º de ESO. También es obvio que no todos los niños tienen el mismo nivel de maduración y que resulta muy difícil establecer fronteras, pero si tuviera que dar mi opinión, ésa es la que yo establecería, y la que establecimos mi mujer y yo en su momento con nuestra propia hija.

Una vez presentada la necesidad de unas actividades extraescolares enriquecedoras, y qué es lo que tenemos que evitar o, cuanto menos, controlar como padres, en la próxima entrada hablaré de qué tipo de actividades considero más apropiadas y de cómo elegirlas.


viernes, 27 de julio de 2012

Concierto didáctico: “La Historia de la Orquesta”


En esta ocasión, voy a presentar un estupendo vídeo de un concierto didáctico celebrado en la Fundación Juan March el pasado curso 2011-2012. Bajo el título “Todos tocan juntos. La Historia de la Orquesta”, podemos ver un breve resumen, perfectamente ejemplificado, de la historia de la orquesta de cámara, desde el Barroco hasta el siglo XXI, llevado a cabo por la Orquesta Iuventas, dirigida por Rubén Fernández.

Orquesta Iuventas con Fernando PalaciosEl concierto está presentado por el compositor y pedagogo musical Fernando Palacios, famoso entre otras cosas por sus programas en Radio Clásica, por sus conciertos didácticos, y por su estupenda colección de cuentos musicales “La Mota de Polvo”. Habitual colaborador de la orquesta Iuventas, Palacios comienza explicando qué es una orquesta de cámara, de una forma amena y fácil de seguir por los niños, y va introduciendo las obras, una por una, con comentarios didácticos de las partes más significativas de las mismas.

Se trata de un concierto especialmente interesante para mostrar a nuestros alumnos durante la clase de Música, de forma total o parcial. Aunque por su duración y contenido, considero que puede ser más apropiado para alumnos de ESO o Bachillerato, el maestro de Música puede hacer una selección previa de las obras más interesantes, y presentárselas a los niños en distintos días, siempre con el objetivo principal de resaltar la importancia de la música en la educación. En este sentido, hay un detalle especialmente significativo y ejemplificador para nuestros alumnos, como es el hecho de que entre los grandes maestros de la música clásica representados en el concierto, como Telemann, Boccherini, Mozart,  Mendelsson… hay también un joven autor español, Diego Ramos, que constituye un caso claro de lo positiva que puede llegar a ser la formación musical para nuestros hijos y alumnos.

En el curso 2006-2007, todos pudimos ver a Diego en las portadas de los periódicos, en aquella ocasión, por haber obtenido con 9,99 la nota más alta jamás alcanzada en la Selectividad. Hoy se encuentra en Alemania progresando en sus estudios de música de forma brillante, y la obra que podemos escuchar aquí es un claro ejemplo de ello. Mi familia y yo tenemos el placer de conocerle personalmente, y puedo asegurar que su mayor cualidad no es su tremenda creatividad y su habilidad natural para la música, sin duda inigualables, sino el ser una persona ejemplar, bueno, trabajador y, sobre todo, humilde como sólo pueden serlo los más grandes. Sin duda, como he dicho, es un estupendo ejemplo al que acudir para motivar a nuestros alumnos.

Espero que os guste el concierto, y os incluyo también un enlace con una completa guía didáctica sobre el mismo: